23 Noviembre 2016 Manuel León para La Voz de Almería 
Balerma cuenta con lonja de venta de pescado pero carece de puerto a pesar de su larga tradición.


En la mar latina de Balerma, al tío Manuel el Buscavidas lo sustituyó su hijo Paco el Bigotes y a éste-cuando su cuerpo ya no se sostenga en la cubierta- su primogénito Francisco. Esta saga apellidada Ferrón lleva toda la vida echando el copo en la rada balermera, persiguiendo el calamar con la potera, el salmonete con el trasmallo y el besugo y el pargo con el palangre y luego, al llegar a tierra, varando el barco en la arena con los parales y con los pantalones arremangados por la rodilla.
La potera antes que el invernadero
Son los últimos pescadores balermeros, los últimos de una estirpe  que siempre ha vivido y muerto frente a esa playa, desde que el mundo es mundo, desde que las tierras de Balerma eran de los González, aquellos que se pelearon con el Gobernador Civil de Almería y salieron aventando para el salvaje Poniente, hasta que llegaron los primeros colonos.
Pero antes que el pimiento y el calabacín, antes que el alambre y la mata, estuvo la nasa y el volantín, la jibiera y el Balermero, esa reliquia de barco que hoy preside en un pedestal la entrada a esta pedanía ejidense de 5.000 almas.
De todo ese copioso pasado marengo y escuálido presente se hablará en las Jornadas de Historia Pesquera de Balerma que se celebran hoy  en el Club de la Tercera Edad Virgen del Mar. Intervendrán Javier Zea Gandolfo, Capitán de la Marina Mercante y Jefe del Distrito Marítimo de Adra, heredero de todo una saga de faristas vinculados al faro de  Punta Entinas-Sabinar, quien explicará detalles sobre el sistema de señalización marítima en Almería.
A continuación, el historiador local y maestro José Antonio Peña, disertará sobre los antecedentes históricos y la tradición de la pesca en Balerma.
Las Jornadas han sido organizadas por el Club Náutico de Balerma con la colaboración del Ayuntamiento de El Ejido y la financiación de la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía.
Según ha explicado el delegado de Cultura, Alfredo  Valdivia “estas jornadas se engloban dentro de un proyecto subvencionado por la Consejería de Presidencia bajo la denominación de “Conociendo Andalucía” y que pretende incidir en la promoción de los valores e identidad andaluces, así como la proyección de la imagen de Andalucía”. En ese sentido, se ha concedido al Club Náutico de Balerma una subvención de 3.322 euros destinados a la organización del proyecto ‘Conociendo Andalucía’.
Tradición   marinera
En la presentación de las Jornadas ha estado presente también el presidente del Club Náutico de Balerma, Miguel Ferrer Salazar, quien subrayó la conveniencia de “que no se pierdan los valores pesqueros de ese pueblo”.
También asistió el coordinador, Francisco Fernández, quien recordó que hace cuatro años se organizaron unas jornadas similares más localistas y ahora se ha pretendido abrirlas un poco más.
En Balerma está bruñida en la piel de sus habitantes la afición por el mar y hay numerosas embarcaciones deportivas y de recreo, pero de pesca profesional solo quedan tres, “porque no está pagado”, expresó Ferrer.
En la caseta del Bigotes
Cada tarde, haga viento o calma, los viejos pescadores balermeros se reúnen en la caseta del Bigotes a comentar los asuntos del día, a hablar de crisis y de bonanzas, de pesqueras legendarias de cientos y cientos de arrobas y de aquellos días en los que parecía que se secaba la mar. Balerma siempre ha dispuesto de buenos cantos de pescado, desde Almerimar hasta la Milla, y dispuso de una almadraba. Ahora es, quizá, el único pueblo marinero de España que tiene lonja para la venta del pescado pero carece de Puerto para amarrar. Eso hizo que muchos barcos de esa costa terminaran emigrando a la cercana Adra o al Muelle pesquero de Almería.