31 de marzo de 2018

1967 La Centuria de Romanos del Tebeo

La Centuria de Romanos del Tebeo.
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El centurión Carlos Galice, cabecilla de la sección de romanos de Estudiantes


En 1967 la Hermandad de Estudiantes quiso recuperar la tradición de la cuadrilla de romanos de la postguerra. Quedaban algunos cascos, tres o cuatro corazas y algunos juegos de lanzas y espadas. Los improvisados centuriones se presentaron el Miércoles Santo equipados con sus escudos que parecían hechos con el papel de chocolate, con aquellos cascos de cartón que les tapaban hasta los ojos y con las sandalias esparteñas compradas en las rebajas de Nijar.

El desfile fue un espectáculo que parecía una chirigota.

Allí iba la centuria del tebeo, marcando el paso a destiempo, con los cascos incrustados hasta la nariz, con las faldas que se les bajaban solas y las sonrisas del público que no podía creer lo que estaba viendo. Fue su primer desfile y último.

Eduardo Del Pino. La Voz de Almería. 12/Abril/2017

Una peseta de Luicainena

Lucainena de las Torres (Almeria) 1937. Emisión local patriotica de una peseta del Consejo Municipal de Lucainena.

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1920 Parque Alfonso XIII.

1920. Almeria. Parque alfonso XIII.

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Una carreta transporta mercancías bajo las palmeras.

30 de marzo de 2018

El cartel de la Residencia Fatima

Almeria ca 1960 Fatima, residencia con garage. Costa del Sol.

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1969 Comandancia de Marina en el Parque

Almería 1969. Parque de Jose Antonio. Comandancia de Mariana.
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La antigua Comandancia Militar de Marina, hoy Comandancia Naval de Almería, se creo en los años 40. pertenece a la zona marítima del estrecho, la cual comprende desde la desembocadura del río Guadiana hasta el cabo de Gata, así como el mar de Alborán.
La comandancia Naval de Almería tenia las competencias administrativas referentes a toda la actividad de marina mercante y marina de pesca, tales como despacho de buques, inspección de buques y registro de buques. por otro lado, también tenia las competencias propias derivadas del carácter militar de la misma, como el juzgado militar y el centro de reclutamiento, donde se inscribía a todo aquel personal que deseaba cumplir el servicio militar en la armada, o bien, a los que por sorteo les asignaban la armada. Hasta 1993 cada ejercito tenia un representante provincial en los gobiernos militares.

Via Crucis de Jesús de la Pobreza en San Cristóbal

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Sí había una imagen que despertaba al fervoroso pueblo almeriense en la madrugá del Jueves Santo, esa era la procesión del Vía Crucis organizada por la Archicofradía de Hora Santa camino del Cerro de San Cristóbal, ante la efigie del Sagrado Corazón de Jesús, la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pobreza (1947), obra de Eduardo Espinosa Cuadros, imagen articulada de brazos y pies, al que se le cambiaba el cáliz por una cruz, y fue durante muchos años el gran exponente de la Semana Santa almeriense, hasta su desaparición, y cuyos devotos pasaron a engrosar las filas del tradicional Vía Crucis del Cristo de la Escucha. La referida imagen se encuentra al culto público en el Convento de clausura de Santa Clara.
A las cinco y media de la madrugada, Jesús de la Pobreza era sacado en unas sencillas andas, profusamente adornado por claveles rojos y ramas de viejo olivo e iluminado por unos hermosos y sobrios faroles de latón con cristales coloreados y brazos, todo ello a los hombros de sus escogidos siervos y rodeada de una enorme multitud compacta, recorriendo el ejercicio piadoso del Vía Crucis por las calles de la feligresía de la Parroquia de Santiago Apóstol hasta el Cerro de San Cristóbal.

29 de marzo de 2018

1920 Calle de Velazquez

Vista lateral de una casa señorial en Almería con portada encolumnada (1920-1936).
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Autor: Leopoldo Torres Balbás. Fuente: Archivo del Patronato de la Alhambra y Generalife.

En el centro, al fondo, la torre de la Iglesia de Las Puras.

1940 Tercer Recinto de la Alcazaba

1940 Tercer Recinto de la Alcazaba.
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Destaca el estado del suelo del patio del tercer recinto al descubierto



Los vecinos del patio de la Rondina

Los vecinos del patio de la Rondina
Era un rincón de pescadores y jornaleros que formaba parte de la calle Tejares, en las Almadrabillas
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29 Marzo 2017,  Eduardo D. Vicente para La Voz de Almería

el barrio de Almadravillas en 1910

El patio de la Rondina olía a sal y al polvillo del mineral que dejaban los trenes en su camino hacia el embarcadero. El patio estaba formado por un corralón de viviendas que formaba parte de la calle de Tejares, en el corazón del barrio de las Almadrabillas. Para llegar al patio desde la ciudad había que cruzar el último puente de la Rambla y entrar en la calle de Tejares. Allí, medio escondido en un recodo, aparecía aquel claustro humilde y destartalado donde los vecinos convivieron durante décadas como si formaran parte de una misma familia.

A principios del siglo veinte el patio era propiedad de una mujer conocida como Francisca la Leonarda y estaba compuesto por catorce viviendas. En aquel tiempo el patio de la Rondina, como todo el barrio de las Almadrabillas, era un suburbio que sobrevivía alejado de la ciudad, un lugar donde la pobreza y el abandono reinaban a sus anchas, tanto que cuando las lluvias caían con fuerza sobre Almería, los vecinos de aquella esquina olvidada junto a la Rambla y frente al mar se quedaban aislados en sus viviendas en medio de un lodazal que les impedía andar por la calle.
En 1910, una epidemia de tifus se cebó con el patio con tanta crudeza que la enfermedad tocó en las puertas de todas las familias. Las autoridades sanitarias acordaron entonces su aislamiento, impidiendo que los vecinos se comunicaran con el resto de la ciudad hasta que el contagio no se hubiera erradicado por completo. Todos los días, un carro enviado por el Ayuntamiento y por la Junta de Beneficencia, dejaba casa por casa los víveres y las medicinas para los afectados que no podían salir.

Aquella manzana estuvo marcada siempre por la presencia del mar que le daba la vida a muchas de las familias del patio. Era un barrio de pescadores y de jornaleros, un mundo al margen de la ciudad que sobrevivió hasta que las Almadrabillas empezó su proceso de integración en el casco urbano.

En los años de la posguerra, el patio seguía manteniendo su alma de refugio, de lugar recóndito, de poblado de las afueras donde la vida llevaba el paso cambiado. En 1940 el patio estaba habitado por setenta vecinos, la mayoría gente de la mar cuyas raíces se hundían en la historia más remota del barrio. Habitaban casas humildes que no contaban con más habitaciones que una pequeña entrada, dos dormitorios, un cocina y un patio donde estaba también el retrete.
Allí vivía la familia Berenguer Morillas de sangre jornalera; Aurelio López que trabajaba de electricista; Joaquín Sánchez Andújar que se ganaba el pan con los carros; los Moles, pescadores de toda la vida que tenían las barcas sobre la arena de la playa bajo el cable; los Ureña Moya; el pescador José Hernández Calvo con su mujer Isabel Moya y sus cinco hijos; los Cara Calvo que formaban también una familia numerosa; los Ayala Gil, famosos en todo el barrio porque se convirtieron en los heladeros más conocidos de la ciudad, fundadores de la empresa ‘La Cubana’; eran vecinos de Urbano Ibáñez León, de Juan Soriano Díaz y Francisco Díaz Ferrero, ferroviarios de profesión.

Isabel Hernández Moya, nacida y criada en el patio de la Rondina, recuerda aquellos años difíciles de la posguerra en los que las gentes del corralón lo compartían todo, cuando la comida era escasa, cuando las puertas estaban siempre abiertas, cuando no había secretos entre los vecinos y el patio era como un gran útero materno en el que siempre era posible encontrar consuelo. De aquel tiempo cuenta que no tenían agua en las casas y que tenían que ir a cogerla al caño que había junto al puente de las Almadrabillas, a la orilla de la Rambla. Una de las imágenes que lleva grabada en su memoria es la de todas aquellas mujeres del barrio cuando iban a lavar la ropa al cauce que corría por la Rambla después de un día de lluvia. Era un territorio común para los vecinos, como también lo fue la tienda de Pilar, la panadería de Borbalán, la fábrica de sacos, el estanco de Carmela y el bar Martínez, puntos de referencia para las gentes de las Almadrabillas.

Isabel Hernández, que siendo adolescente entró a trabajar en la casa de don Antonio Oliveros, dueño de los talleres, recuerda también que desde el patio de su vivienda se podía ver el interior de la fundición de Oliveros, con su universo de obreros, máquinas y vagones.

El patio de la Rondina pasó a la historia en los años cincuenta, cuando la fábrica de Oliveros necesitó todos aquellos terrenos que lindaban con sus muros para seguir creciendo. La ampliación de los talleres se llevó por delante el patio y la popular calle de Tejares, que en otro tiempo había sido una de las principales del barrio de las Almadrabillas.
Los vecinos del patio de la Rondina se vieron obligados a abandonar sus casas, muchos después de haber pasado allí toda su vida, teniendo que afrontar un duro exilio al tener que dejar atrás todos sus recuerdos. Muchos de sus moradores acabaron asentándose en el humilde barrio de las Casitas de Papel, cuyas viviendas fueron bendecidas en marzo de 1950, al norte del Camino de los Depósitos.

28 de marzo de 2018

1910 Claustro de la Catedral de Almería

Almeria 1910. Catedral. Claustro
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Sabemos que en 1562, el claustro era un huerto que se arrendaba a un agricultor para su cultivo. A principios del sigo XVII se cerró el espacio y en 1646 se empedraron los pasillos laterales. mitad del siglo XVIII se hicieron distintas dependencias y habitaciones de la planta alta. Se concluyeron definitivamente las obras en 1795, ajardinándose la parte central del claustro en 1838. Jose Luis Laynez.


1931 Playa y Varadero de Roquetas

1931-1939. Roquetas de Mar (Almería). Playa y Varadero.
foto: Lus F. Fuster. PNT.
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1909 Vista General de Nijar

Nijar (Almería) 1909. Vista General.
Portfolio fotográfico de España
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"Pintoresco aspecto de la villa, esparramada por las pendientes de la sierra".


27 de marzo de 2018

1965 Camping La Garrofa y la antigua carretera del Cañarete

Almeria ca 1965. Camping La Garrofa.
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Juan Navarro decidió que Almería tenía que aprovechar su belleza salvaje para atraer a esos turistas y así nació en la Cala Garrofa el camping del mismo nombre. Corría el año 57 y el turismo en la provincia era un sector desconocido.

Y hoy, 58 años después, el Camping La Garrofa se ha convertido en uno de los más antiguos del país, junto a otro existentes en Barcelona, y en el induscutido campeón de la estabilidad puesto que sigue abierto y en las manos de la misma familia, los herederos de su fundador.


1948 Rioja. Peregrinación de la Virgen de Fátima

Rioja (Almería) Agosto 1948. Peregrinación de la Virgen de Fátima por la provincia de Almería.
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Entre 1948 y 1949 la virgen de Fátima peregrinó por toda España. Camino de Almería pasaría por pueblos como Sorbas, Gádor, Rioja, Pechina o Benahadux. En cada lugar del trayecto, todo el mundo salía a recibirla, engalanando las calles, ventanas y balcones. Rioja vistió sus mejores galas y se celebró una misa de comunión presidiendo el altar la imagen del Sagrado Corazón y la Virgen del Rosario acompañados de la Señora de Fátima. La foto recoge el traslado de Rioja a Benahadux, su siguiente parada.

26 de marzo de 2018

1900 Velez Rubio, Paseo de San Sebastian

Velez Rubio (Almería) ca 1900. Antiguo Paseo de San Sebastián (posterior carretera N342).
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Semana Santa: El abandono espiritual del año 1968



El abandono espiritual del año 1968
Hace 50 años la Semana Santa de Almería iniciaba un largo periodo de crisis
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26 Marzo 2018 Eduardo D. Vicente para La Voz de Almería


Penitentes de la cofradía de Banca y Bolsa en un terrado de la calle del Calvario.

Antes de que se produjera la revolución de mayo del 68, en Almería ya tuvimos la nuestra un mes antes, en una Semana Santa caótica, marcada por una crisis espiritual generalizada en la sociedad, y especialmente latente en la juventud de aquel tiempo, que se fue alejando de las parroquias y de las celebraciones religiosas.

La Semana Santa de hace cincuenta años fue pobre y tan desorganizada que la mayoría de las hermandades, para poder salir a la calle en procesión, se vieron obligadas a publicar anuncios en la prensa y pedirles a sus cofrades que devolvieran los equipos que se habían llevado a sus casas. No solo se había producido una huida de hermanos, sino que fueron muchos los que lo hicieron llevándose también la túnica y el capuchón, por lo que los baúles de algunas hermandes se quedaron vacíos.

El Silencio anunciaba en la prensa el siguiente llamamiento: “Por haber alterado recientemente el hábito de penitente, se hace preciso que todos los hermanos que hayan de concurrir a nuestro desfile se provean de los elementos modificados”.

Mucho más complicado lo tuvo la cofradía del Prendimiento, conocida entonces como la de ‘Excautivos’, que en aquellos años salía de la iglesia de San Sebastián. En un mensaje que apareció en el periódico, se dirigía a sus fieles de la siguiente forma: “Debido a la reorganización y el cambio en la junta directiva, se hace saber que todo cofrade que posea alguna túnica la deposite en la casa de la calle de los Picos número 4. Es imprescindible para que la procesión pueda salir este año”.

El Encuentro llamaba a sus hermanos para que fueran a la cofradía con las túnicas que se habían llevado y que aquellos que no pensaran salir ese año las devolvieran cuanto antes para que otros las pudieran utilizar. Tratando de recuperar los equipos perdidos, la hermandad de Estudiantes se inventó un filtro y puso en marcha el llamado ‘control vela-cruz’, algo parecido a un salvoconducto que había que recoger en la casa de la hermandad para poder salir, por lo que todo el que estaba en posesión de una túnica tenía que ir antes a la Catedral a recoger el control.

La grave crisis que azotaba a la Semana Santa almeriense se cebó con la cofradía de las Angustias, que en 1968 no pudo salir a la calle. Su junta directiva hizo un comunicado expresando que no salía por no disponer de un local adecuado donde montar los pasos, pero la realidad hablaba de problemas mucho más complicados que hacían difícil la continuidad de la hermandad.

La Semana Santa del 68 fue pobre y corta. El Domingo de Ramos se vivió sin la intensidad de años anteriores debido a que no pudo salir a la calle la popular procesión de los Niños Hebreros. El paso de la Borriquita se quedó en al altar por no disponer de medios la directiva para organizar el desfile. Los actos religiosos se limitaron, aquella mañana, a la misa tradicional que ofició el obispo y a un simulacro de procesión de las palmas que no pasó de la Plaza de la Catedral.

El Domingo de Ramos del 68 la ciudad de Almería le dio la espalda a la Semana Santa y hasta las autoridades se encargaron de arrinconarla organizando para esa misma mañana un acto militar que congregó a miles de ciudadanos en el Paseo y en el puerto de la capital: una jura de bandera de cuatro mil quinientos reclutas del campamento de Viator.

La jura fue un acontecimiento masivo, no solo por la respuesta de los vecinos, sino porque fueron miles de familias venidas de fuera las que estuvieron aquel día en la ciudad para acompañar a los soldados. Fue difícil encontrar una mesa libre en los bares y hasta bien entrada la tarde se repitió, por la zona del Parque y del muelle, la escena de familias comiendo al aire libre.

Si el Domingo de Ramos se alejó de la religiosidad habitual de ese día tan señalado, el lunes y el martes santo no existieron en el calendario espiritual de la ciudad. En aquel tiempo no había ninguna hermandad que desfilara en esos días y la Semana Santa no empezaba a vivirse, de verdad, hasta el Miércoles Santo, el día grande por ser tres las cofradías que procesionaban.

La mayoría de las hermandades que en 1968 pudieron celebrar sus desfiles lo hicieron muy mermadas debido a la ‘fuga’ de equipos de los años anteriores. Una estampa que se hizo habitual en aquellos primeros años de crisis espiritual fue la de los penitentes con las túnicas y los capuchones arrugadas. Eran pocos los que se molestaban en pasarle la plancha y menos aún los que se entretenían en lavarla o al menos quitarle las manchas de cera, un ritual complicado que entonces se hacía con la plancha y con papel de estraza.

1910 Parque de Alfonso XIII


Almeria 1910. Parque de Alfonso XIII.
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25 de marzo de 2018

1903 Inicio de las obras del Cable Inglés

Almeria 1903. Embarcadero de la sociedad The Alquife Mines and Railway Cº Ltd en el Puerto de Almería.
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Inicio de las obras.

1972 La procesión de la Borriquita

La calle Rueda López, 1972, se llenaba de niños y de fiesta en la mañana del Domingo de Ramos, cuando la popular procesión de la Borriquita iba camino del paseo.

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Foto La voz


1926 La Chanca y Alcazaba

Almeria 1926. La chanca y alcazaba. "Una vista del pueblo". Het Leven magazine
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Las cuentas en el cerro, las casitas de pescadores, los torreones califales bajo la atenta mirada de la Alcazaba sobre la que destaca la antigua antena de la estación radiotelegráfica.

24 de marzo de 2018

1967 Playa del Algarrobico y Torre del Rayo

Carboneras (Almeria) 1967. Playa del Algarrobico y Torre del Rayo.
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1937 Plaza de Toros de Almería

Almería 1937. Plaza de toros.
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El edificio, con dos pisos y capacidad para 9054 espectadores, fue diseñado por Trinidad Cuartara y Enrique López Rull. Los gastos corrieron a cargo de una sociedad presidida por Felipe Vilches, rico propietario, presidente de la Diputación Provincial y gobernador civil, a la que pertenecían varios prohombres de la capital (entre ellos los dos arquitectos). En los trabajos, llevados a cabo entre 1887 y 1888, participaron más de 300 obreros y se usaron los mejores materiales, diseñándose también una calle de acceso que se bautizó con el nombre del principal promotor: la avenida Vilches.


La plaza fue inaugurada en 26 de agosto de 1888, durante las fiestas de la Virgen del Mar, por Lagartijo y Luis Mazzantini, que lidiaron toros de Veragua.

23 de marzo de 2018

1950 Circulo Mercantil y Teatro Cervantes

1950 Circulo Mercantil y Teatro Cervantes
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Monumental. Aunque se concibió como un todo arquitectónico, jurídico y societario solemos reconocerlo de forma diferenciada: Cervantes (Teatro) y Círculo (Mercantil e Industrial)

11 Diciembre 2016, Antonio Sevillano para Diario de Almería




Aunque se concibió como un todo arquitectónico, jurídico y societario los almerienses solemos reconocerlo de forma diferenciada: Cervantes (Teatro) y Círculo (Mercantil e Industrial), en la actualidad presidido por Francisco Balcázar Linares. Con carácter monumental parejo a sus contemporáneos Casa de La Peña, de los Rodríguez (Banesto) y de Pérez Ibáñez (Casino), la balaustrada marmórea, terraza, cristalería, herrajes, farolas y fachada retranqueada al alineamiento del Paseo, el conjunto le imprime al tramo inferior el sabor colonial, tranquilo y señorial de que disfrutó en su primera etapa de bulevard, en contraposición al más bullanguero y comercial de la parte superior, de Rueda López a Puerta de Purchena. Pero por insospechado que les resulte, el Bien de Interés Cultural (declarado el 12-III-2002 y en consecuencia protegido con Nivel 1 en el Pgou en revisión) se vio amenazado en la segunda mitad del pasado siglo, en el punto de mira de la especulación urbanística. Afortunadamente el despropósito fue abortado. El edificio exento limita a cuatro calles. En la del Poeta Villaespesa (antes Olimpo) se encuentran las taquillas del teatro y puertas de acceso al público y de artistas y servicios; la de General Tamayo (antes Sagasta) dispone de otras dos prácticamente clausuradas y bajante al antiguo Sotanillo y hoy cafetería "Canta la Gallina"; la trasera a Pablo Cazard, sin resaltes y triple juego de ventanas, y la soberbia del Paseo ocupada, en su planta baja, por el pub-terraza Burana y portal de entrada a las instalaciones del Círculo, incluido el salón noble de la 2ª planta.



En el Decreto de declaración de BIC monumental se argumenta:

"Esta construcción fue diseñada en 1898 por el arquitecto Enrique (López) Llul (Rull) dentro de los parámetros del eclecticismo de la época, aunque su apertura no se produjo hasta 1921. Se trata de un inmueble exento de planta rectangular, en el que destaca la fachada que mira al Paseo de Almería por la profusión de sus elementos decorativos: pilastras, cornisas de dentellones, balaustradas, frontones curvos, mascarones, relieves con símbolos teatrales y faroles con girasoles que aportan una nota de estilo modernista. Las paredes laterales son más sencillas, con vanos adintelados y cornisas que subrayan la distribución de las plantas.

Las dependencias del Círculo Mercantil e Industrial se sitúan en la zona contigua a la fachada principal e incluyen un vestíbulo de acceso con abundante decoración. Un zócalo alto de azulejos bordea las paredes, las puertas presentan ricas tallas y los techos son de artesonados dorados. Otra estancia destacada es el salón del primer piso, dividido en dos ámbitos por tres columnas jónicas y en cuya cuidada decoración sobresalen las pinturas del techo, relativas a la música y la danza, y los bodegones de flores colocados entre las cariátides sobre las puertas. En cuanto al teatro, su recinto tiene forma de herradura con una pronunciada curva hacia el este. La embocadura del escenario y los frentes de los tres pisos de palcos poseen variados motivos ornamentales de escayola dorada, así como un gran rosetón en el centro del techo. La declaración de BIC aprobada hoy incluye un entorno de protección que afecta a todas las parcelas cuya alteración puede incidir en la contemplación directa del monumento. Esta delimitación abarca diversos espacios públicos y privados del Paseo de Almería, plazas Pablo Cazard y Marques de Heredia y calles Martínez Campos, Arapiles, General Tamayo y Poeta Villaespesa".

GESTACIÓN DEL TEATRO CERVANTES

Los medallones de la portada principal contienen alegorías a la poesía y teatro, sendas liras como instrumento musical representativo y la efigie de D. Miguel de Cervantes. Profusamente adornado con azulejos de Triana, el valenciano Tadeo Villalba dirigió la decoración en escayola y madera y es autor de los óleos (años atrás restaurados) de las paredes y techo del que sería salón noble del Círculo: seis lienzos (dos ovalados) representativos de la música, la poesía y la danza. En la galería de acceso a este cuelgan retratos de presidentes del Círculo Mercantil. En sus comienzos el teatro exhibía tapices de Manuel Aldehuela, mientras que el telón es obra de Antonio Acosta, quien procedente de Sevilla ejerció la docencia y fue director de la Escuela de Artes. El dosel o bambalinón que antecede al telón lo bordaron las monjas de María Inmaculada (Servicio Doméstico).

Su gestación fue larga y premiosa; jalonada de dificultades a veces insoslayables: 59 años transcurrieron desde la invitación inicial (1862) de José Casinello a un grupo de adinerados amigos ("ante la necesidad de construir en Almería un nuevo Teatro que reúna las condiciones de capacidad y buen gusto que el continuo desarrollo de la población exige") hasta su inauguración en julio de 1921. En 1864 se constituyó el consejo de administración de la Sociedad Propietaria y Constructora del Teatro Cervantes, bajo el mandato del gobernador José Justo Mandramany y el cordobés Rafael Carrillo, exalcalde de la ciudad y marqués de Senda Blanca, como primer presidente. En un documentado libro editado en 2013, Mª del Carmen Ravassa -bibliotecaria de la entidad- puntualiza y rectifica errores hasta ahora publicados. Emitidas las primeras acciones, adquirieron al Estado y a José Duomovich 2.654 m/2 (más otras 2.341 varas/2) en las huertas desamortizadas al convento de los Dominicos, valoradas en 168 mil reales; terrenos del que el Ayuntamiento expropió 965 m/2 para actuaciones urbanísticas, adeudándole durante lustros a la Sociedad las 32.335 pesetas en que se tasaron. Su construcción recayó en subasta en el maestro Joaquín Cañadas, quien debería atenerse al proyecto -finalmente desechado- del arquitecto provincial Marín Baldó. El 16 de julio 1866 colocaron la "primera piedra" del futuro Teatro, con masiva asistencia de autoridades y la banda municipal de música. Pronto se agotó el dinero y paralizaron las obras, solo sacada perimetralmente de cimientos. A partir de ahora su cronología se hace eterna, erizada de dificultades económicas.

En el interín -como medio de ganar tiempo y recapitalizarse- el solar es arrendado sucesivamente a Manuel Berges y Antonio Blanco para que sobre él se edifique, provisionalmente, el Novedades: modesto teatro de madera, frágil estructura y escaso aforo. No obstante este mantuvo una actividad regular desde su apertura la noche de San Juan de 1883 -con la representación a cargo de la compañía lítica de Antonio Guzmán de la zarzuela "Campanone"- hasta su cierre en la temporada 1913/14 y de cuya programación ofreceremos unos apuntes más adelante. A comienzos de esa centuria instalaron el café-refresquería Los Jardinillos, terraza sucursal del café Méndez Núñez (también en el Paseo). En una próxima entrega abordaremos la inauguración y otros aspectos destacables del inmueble que ocupa 2.666 m/2, proyectado (1898) y dirigido a partir de 1910 por el no suficientemente reconocido arquitecto Enrique López Rull.

1920 Vista desde la Alcazaba

Almería ca 1920. Vista general de la ciudad y puerto desde la alcazaba.
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En primer termino el San Anton, el cuartel de la Misericordia. Al fondo el cable Francés y el Ingles


1907 El Porvenir y la terraza de las Palmeras

El Porvenir y la terraza de las Palmeras
Era el bar más cosmopolita del Paseo. Desde 1907 se instaló en la esquina con Rueda López
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23 Mazo 2017, Eduardo D. Vicente para La Voz de Almería




Llegó a ser la esquina más frecuentada del Paseo, una auténtica pasarela por donde desfilaba a diario la vida social y comercial de la ciudad. Era la esquina de la calle de Rueda López, un rincón estratégico del que se decía que contaba con una refrigeración natural, la que le proporcionaba su privilegiada situación: estaba abierta a las brisas frescas que ascendían desde el mar y gozaba de una franja de sombras que le regalaba la densa vegetación de la zona. Aquel rincón era conocido popularmente con el nombre de Las Palmeras, por la fila de árboles que se levantaban a uno y otro lado del Paseo.

Allí se instaló, desde enero de 1907, el empresario almeriense José Cruz Moreno, con su famoso bar El Porvenir. La empresa venía de antiguo. Había sido creada en 1897 como un establecimiento de vinos, aguardientes, licores y jarabes en el número 29 de la calle de Granada, donde estuvo ubicada durante diez años, hasta que en el invierno de 1907 su propietario decidió renovar el negocio.

En este intento por adaptarse a los nuevos tiempos el primer paso fue cambiar de escenario y establecerse en el Paseo, el sitio donde era posible crecer con un establecimiento moderno. El Porvenir quiso ser, desde su nueva ubicación, el gran bar cosmopolita de la ciudad, un punto de encuentro y reunión de los extranjeros que frecuentaban nuestra ciudad para los negocios de la uva y el mineral.

Para conseguirlo, el señor Cruz montó un bar que era a la vez cafetería y cervecería vanguardista, donde destacaba su amplia terraza en la misma esquina con la calle de Rueda López, que se convirtió en el sitio de moda de la alta sociedad de su tiempo. Cuando llegaba la primavera, sacaba las sillas y las mesas a la puerta y cubría la acera con un gran toldo que transformaba aquel escenario en un espacio acogedor y a la vez en una pasarela permanente.

En su afán por hacer de su negocio un establecimiento universal, tenía contratado a un jefe de barra que había venido de Argel, que hablaba perfectamente el francés y se defendía con el idioma de los británicos. Era frecuente, sobre todo en las profundas tardes de verano, encontrarse la terraza de El Porvenir llena de ciudadanos extranjeros tomando el te o gozando de la exquisita cerveza negra de Munich, de la que José Cruz Moreno era el único y exclusivo distribuidor.
Tenía también una fábrica de sifones en la trastienda del local y un loro frente a la barra principal que le había traído un marinero en uno de sus viajes por Brasil. El pájaro estaba tan integrado en el negocio que cada vez que un cliente depositaba una moneda en la lata del bote repetía varias veces: “Bien, bien, bien, bien”, ante el regocijo de los espectadores y el orgullo del propietario.

El bar El Porvenir tuvo que competir durante décadas con grandes cafés y prestigiosos restaurantes que formaron parte de la historia de la ciudad. En el Paseo rivalizaba con El Oro del Rhin, que estaba en la misma acera y que desde 1899 era uno de los locales más importantes de su ramo, tanto como la cervecería Suiza, que desde 1898 se instaló en el local donde había estado el viejo Café Universal, y que era el único establecimiento donde se servía la célebre cerveza de la marca Mahou.

El Porvenir compitió también con el Café Colón que estaba en la acera de enfrente; con la cervecería Española que el empresario José Cañadas abrió en el número once del Paseo del Príncipe; con el Café Español de Daniel Ibarra, y con el Café Ideal, donde a finales de los años veinte daba dos conciertos diarios el sexteto Barco. Eran los tiempos de El Transvaal, el bar de la explanada del malecón del puerto donde servían comida inglesa y francesa, y del restaurante Miramar, en el andén de costa, donde se decía que servían el mejor marisco de toda la Costa del Sol. Eran los tiempos de la cervecería Moderna, en el número 35 del Paseo, un local donde su propietario, Bernardo Castillo, puso de moda las patatas a la inglesa para hacerse con la clientela extranjera. En aquella época empezaban a gozar de éxito otros negocios lejos del Paseo, como el bar Puerta Real, de Antonio Rodríguez Sánchez, alias Berrinche.

1906 El paseo del Malecón

Almería 1906. Paseo del Malecón (actual parque Nicolas Salmeron).
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22 de marzo de 2018

1950 El Casino Cultural

Monumental. Según proyecto del arquitecto López Rull, el hacendado Emilio Pérez construyó en el llamado bulevar una de las mansiones residenciales de mayor empaque, solidez y belleza
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04 Diciembre, 2016, Antonio Sevillano para Diario de Almería

1950 Edificio Casino Cultural

Arquitecto de Diputación Provincial y Obispado, Enrique López Rull (1846-1928) proyectó, con el responsable Municipal, Cuartara Cassinello, casi todos los edificios del Paseo entre los siglos XIX-XX. A ese "casi" se suma Guillermo Langle Rubio (1895-1981) con la esquina neobarroca a la calle Aguilar Campóo (entrada al Mercado Central) y espléndida fachada-mirador a la avenida, en cuyos bajos se instaló Joyería Francesa. Encargada en 1924 por el comerciante Pedro Plaza y alzada sobre el jardín del Café Universal, que a su vez ocupaba una huerta de los Orozco. Y otro ejemplo al final del bulevar, lindando con el INSS (solar que fue del Teatro Trianón), anexionado a la Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía en la década 1980-90, tras la restauración en profundidad dirigida por la arquitecta Mª José Lasaosa Castellanos. Regresando a López Rull, en la plaza Emilio Pérez o Circular, donde anterior y posterior a la Casa de la Peña diseñó el monumento a La Caridad (por cierto, con la estatua destilando nuevamente óxido y suciedad) y el primitivo Banco de España, bombardeado en la guerra. A título de curiosidad, sus planos están encriptados, no accesibles al investigador dado el singular uso del inmueble. Del Trianón -un multiusos escénico: teatro, cine, circo, varietés- desconocemos su autor, aunque sí el propietario, Antonio González Egea, quien construyó su famoso chalet (Museo Dª Pakita) sobre un descampado utilizado como terraza de espectáculos al aire libre. Inaugurado en 1912, se mantuvo abierto hasta mediado los años veinte; decorado por el pintor Antonio Fernández y un aforo capaz para 500 espectadores


CASA DE EMILIO PÉREZ

Emilio Pérez Ibáñez (1849-1903) ejerció la abogacía y la política: concejal, alcalde interino, diputado provincial y a Cortes y dirigente del Partido Conservador. Es uno más de los terratenientes (adquirió en Níjar grandes superficies de monte comunal y la copropiedad de la Plaza de Toros) que pretende hacer ostentación de su boyantía económica en el moderno ensanche urbano. Y a fé que lo consiguió. Para ello, en 1888 encargó al prestigioso López Rull una lujosa mansión residencial en la prolongación del Paseo del Príncipe. La solicitud, plano y memoria de la construcción clasicista se recogen en el antiguo legajo 739, d-133 (AMAL). En 1891 ya está concluida y dispuesta a acoger al primero de sus ilustres huéspedes: Francisco Silvela, presidente del Consejo de Ministros en viaje a Almería para comprobar la magnitud de los daños causados por la riada de septiembre de ese mismo año. Otras dos significativas visitas (ya como Casino) son las de Alfonso XIII, en 1922, para imponerle la medalla al Mérito Militar a la bandera del Regimiento de La Corona por su heroísmo en la guerra de Melilla; y a finales de los años 50 la primera del rey Juan Carlos, entonces príncipe, enrolado en el buque-escuela "Juan Sebastián Elcano".

Con también fachada a la calle General Segura (por aquí se entraba a la Cafetería Casino, abierta durante un lustro), en su parte meridional un amplio cuadrilátero exento -cerrado con muro y verja- ocupa la que fue terraza de verano (único espacio no edificado del Paseo), famosa por los bailes de sociedad, Carnaval y Feria (con orquesta propia), cenas y recepciones, reservada a socios e invitados. En cualquier caso, es la puerta ("la casa se proyecta con entrada para carruajes") y holgado portal que da paso al vestíbulo, lo más llamativo al visitante junto al tiro de escalera de doble tramo. Declarado BIC en marzo de 1985, la preceptiva ficha técnica del Pgou describe el inmueble:

"El conjunto lo forma un cuerpo de edificación principal de dos plantas sobre amplio sótano, que constituye el núcleo primitivo. Además hay un gran patio-jardín cuadrado delante de su fachada a mediodía y abierto al Paseo. Tiene un carácter monumental debido al gran desarrollo de sus fachadas y al hecho de ser un edificio exento, con una poderosa masa, de fácil y privilegiada contemplación. La fachada principal, al Paseo, de tres generosos vanos por planta, alberga un amplio acceso sobre el que se desarrolla un balcón corrido de tres huecos rectos, ornamentado en su frente por una balaustrada clasicista de mármol blanco y pilastras que soportan un completo entablamento coronado por frontón curvo sobre el hueco central. El cuerpo bajo está fabricado de sillares de piedra arenisca local y el superior de ladrillo rojo aplantillado en el que contrastan las molduras decorativas, también de piedra clara. Mención aparte merecen las decoraciones pictóricas, del salón de baile especialmente, pero también la de la escalera de acceso principal".

CASINO CULTURAL

En 1905 lo adquirió el Casino Cultural, trasladando su sede desde la glorieta de san Pedro, donde había compartido local con el Círculo Literario. Las dificultades económicas padecidas por la sociedad recreativa desembocaron en su disolución y venta de la antigua casa de Pérez Ibáñez a la Junta de Andalucía; aunque desconozco el destino final de su biblioteca y de la espléndida pinacoteca formada por más de 300 cuadros. Junto al acceso, del palacete es obligado ponderar el salón noble o de baile. Sobrios terciopelos, lámparas de araña y pinturas lo convierte en una de las estancias más lujosa que pueden admirarse en Almería. Obra de Carlos López Redondo -director de la Escuela de Artes y Oficios-, los lienzos al óleo del techo, sobre bastidores, representan a las cuatro estaciones del año, con alegorías a la diosa de la danza, la música y poesía o a la llamada rueda de la fortuna (hay quien apunta que sus rostros están inspirados en damas de la sociedad burguesa de la época). Los murales fueron restaurados por Estrella Arcos Von Hartmann antes del 14-XII-1995, tras la rehabilitación de todo el recinto llevada a cabo por la arquitecto Mª José Lasaosa, paso previo a su inauguración como domicilio de la Consejería del Gobierno de la Junta de Andalucía. Redistribuido en oficinas y despachos, le añadieron el ala de nueva construcción ya comentada y remodelaron la terraza. Además de la aberrante dedicación a cafetería o bingo, por la agresión que suponía al patrimonio monumental, sus instalaciones acogieron sendas actividades escasamente deseables e igualmente tristes: durante el trienio de la guerra civil al Comité Local de Presos (responsabilidad de la FAI y CNT) y al Comité Central Provincial Antifascista; y en los siguientes años de posguerra al Tribunal de Represión Política franquista, responsable de los juicios sumarísimos militares a hombres y mujeres perdedoras.

1973 El mesón Gitano


Almeria 1973. Mesón Gitano.
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En 1964 el promotor Luis Batlles Rodriguez consiguió una licencia administrativa para explotar los terrenos del parque “Ramón de Castilla”. Se trataba de un rellano a la falda de la Alcazaba, junto al Huerto del Sereno, ocupado por cumbres y cuevas habitadas por familias gitanas.
El proyecto pretendía crear en Almería un Sacromonte al estilo de Granada. El proyeco del arquitecto Fernando Casinello contemplaba construir 35 apartamentos independientes en cuevas con capacidad para 80 personas, bares, restaurantes, tablao flamenco y una piscina con vista a la bahía y a las cuevas del barrio de pescadores. En el 67 el Mesón Gitano ya estaba funcionando.
Pretende convertirse en el «espacio cultural típicamente almeriense por el que pasaron personalidades del mundo de la política, cultura y las artes de la época.
En 1975, cansado por la falta de apoyo, quedó abandonado. A comienzos de los años 80, cuando comenzó a sufrir «saqueos» que desembocaron en el cierre y desaparición del Mesón.






1970 El decorado de la Plaza de la Catedral


El decorado de la Plaza de la Catedral
La reforma moderna llegó en 1970 después de que la plaza quedara hecha un solar por el rodaje de Patton
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22 Marzo 2017 Eduardo D, Vicente para La Voz de Almería



Se puede decir que la reforma moderna de la Plaza de la Catedral llegó en 1970 después de que el lugar quedara devastado tras el paso de los tanques de la película Patton, que en marzo de 1969 rodaron allí algunas de las escenas de la película. La plaza se quedó desolada, como si una guerra de verdad hubiera barrido hasta el último de los recuerdos. Del piso habían desaparecido las losas, el asfalto de la carretera, y una densa capa de arena sucia le daba el aspecto de una plazuela rural. No volvimos a ver la hermosa fuente de mármol blanco donde los niños se refrescaban la cara después de jugar, ni las flores que adornaban el centro de la plaza.

Los carros de combate se posicionaron en la explanada enfrente de donde hoy está el bar Montenegro, custodiados por soldados de verdad que bajaron del Campamento para participar en la película. Aquellos días, la gente pudo visitar la plaza, subirse a los tanques y ver de cerca como los tramoyistas iban decorando los escenarios para el rodaje.
Dos días después, el general Patton y su troupe se fueron y nos dejaron desamparados en nuestra rutina provinciana. La plaza, convertida en un arenal, se transformó durante meses en el campo de fútbol de los niños del colegio Diocesano. La puerta del Palacio del Obispo era una portería y la otra, la entrada a La Catedral.

El rodaje terminó a finales de marzo, pero su huella sobrevivió durante varios meses, el tiempo en el que la plaza fue un páramo a la espera de que se emprendiera la anunciada reforma. El proyecto se plasmó sobre un papel, pero no se pudo llevar a la realidad porque faltaba el dinero para poder iniciar los trabajos. En octubre de 1969, siete meses después de que los tanques pasaran a la historia, el Ayuntamiento de Almería se dirigió por escrito a la compañía cinematográfica Twentieth Century Fox, encargada de la producción de la película para que cumpliera con los firmado en el contracto suscrito entre ambas partes el catorce de febrero de ese mismo año, por que el la productora se comprometía al pago de 660.151 pesetas para la reconstrucción urbana de la Plaza de la Catedral.

Con ese dinero pudieron comenzar las obras para adecentar el lugar y crear esa plaza moderna que sobreviviría durante más de dos décadas. Los trabajos no se iniciaron hasta 1970, cuando empezó a surgir un nuevo escenario. Desapareció la fuente de mármol blanca que sobrevivía pegada a los muros del templo y se levantó una plaza más funcional pensada más para que recibiera el creciente tráfico de la ciudad que como lugar de descanso y recreo.
Se construyó una meseta central de forma ovalada con una pequeña fontana en medio rodeada de un jardín circular. En los extremos se levantaron dos cuerpos de jardines divididos cada uno en dos franjas separadas por albercas. Estos dos estanques de forma rectangular estuvieron funcionando durante los primeros años, con un chorro de agua constante que alegraba el entorno. Los niños de entonces jugaban a atravesar la alberca por el filo, a riesgo de caer de bruces en la piscina. Con el paso del tiempo el abandono se fue adueñando del lugar y los estanques se quedaron secos. Pegados a los setos centrales de la plaza se habilitaron bancos corridos de piedra para el descanso de la gente y se instalaron cuatro farolas en las esquinas.

La rotonda se dejó para la circulación de vehículos y la Catedral se intentó aislar del resto de la plaza mediante un gran seto con flores paralelo a la fachada principal del recinto. Una muralla de vegetación que también tuvo una vida muy corta, ya que los balonazos continuos de la chiquillería acabaron por dejarla sin una sola planta.

Tras la gran reforma de 1970 se intentó potenciar la Plaza de la Catedral como lugar de encuentro, pero fue más un escenario de juegos infantiles y de recreo de los muchachos del colegio Diocesano que un lugar de esparcimiento de la ciudad. Hubo intentos porque se respetara la nueva vegetación, entre ellos la de potenciar la vigilancia con aquellos policias descafeinados que fueron bautizados con el nombre de guarda jardines. Eran una mezcla entre guardias, jardineros y músicos, obligados a perseguir sin más arma que una porra a los gamberros que profanaban los jardines. Eran unos funcionarios sacados de contexto que no tenían la autoridad de un policía ni tampoco los conocimientos de un jardinero.

1960 Viviendas sociales de la plaza de toros

Almeria 1960. Viviendas junto a la plaza de toros.

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Al fondo la alcazaba, en el centro las viviendas sociales del barrio, abajo la rambla y las huertas



21 de marzo de 2018

La calle Cara y las cuestas del muelle

La calle Cara y las cuestas del muelle
Era una de las pendientes que bajaba desde el Hospicio Viejo hasta la Carretera de Málaga
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02 Marzo 2017 Eduardo D. Vicente para La Voz de Almería


La calle de Cara era una pendiente más como la Cuesta del Muelle o la de Colomer, una de las laderas del cerrillo que se fue urbanizando a medida que los vecinos fueron levantando sus viviendas sobre la pendiente de tierra y rocas. En los años cincuenta el Ayuntamiento le colocó el nombre oficial de calle Cara, recordando a don Juan Cara y González, el industrial que en el año 1880 compró aquellos terrenos de la parte de poniente del muelle para montar una fundición.

Hasta los años sesenta era un sendero de grandes escalones de tierra a modo de terrazas, que descendía hasta la misma carretera de Málaga. Sin pavimentación, sin alcantarilla, sin apenas luz, el lugar permaneció olvidado durante décadas. Cada vez que descargaba una tormenta sobre la ciudad, la cuesta era un río que bajaba desbocado arrastrando las piedras y la arena que el agua iba arañando de los perfiles del cerro. Cuando el chaparrón arreciaba, los vecinos tenían que colocar tablas en los trancos de las puertas para que no entrara el agua en las casas y al final de la calle, en el llano de la carretera, se formaba un lago de agua estancada que con el paso de los días se convertía en un barrizal para alegría de los niños del barrio.

Aunque sobre las fachadas de las casas sobresalían los enganches de la luz, la iluminación era tan pobre y tan frágil que cuando caían cuatro gotas y soplaba el viento con fuerza, el lugar se quedaba a oscuras durante varios días. A pesar de su escasa infraestructura urbanística, la calle de Cara formaba un poblado por sí sola. A comienzos de los años sesenta estaba habitada por ciento ochenta vecinos, la mayoría de ellos pescadores. Entre los apellidos que más abundaban en la calle estaba el de Pastor, que pertenecía a una misma familia que se había asentado en el barrio procedente de la zona de Dalías. Eran vecinos de los Joya López, de los Díaz Belmonte, de los Alonso Fernández, de los Ruiz Hernández, de los Carrillo Martínez, de los Gutiérrez Abad, todos ligados a la vida de la mar. En aquellos años era complicado encontrar un vecino en la calle que no estuviera vinculado con la pesca. Uno de ellos era Enrique López García, que tenía una carpintería; otros eran Rafael del Olmo Cuevas, que era chófer, o los comerciantes Francisco Hernández y Gaspar Maldonado.

La calle de Cara estaba integrada en un gran suburbio bajo la influencia del cerrillo del Hambre que la custodiaba por el norte y la explanada del muelle y su mundo que se extendían por el sur. Formaba parte del entorno de La Chanca, pero tenía esa atmósfera tan peculiar que le otorgaba la imponente presencia del mar, tan metido en la vida de sus gentes que cada vez que soplaba el poniente se colaba como un tornado hasta el fondo de las viviendas. La mayoría de los vecinos de la calle vivían del mar y compartían sus vidas con él.

La calle de Cara descendía desde el cerro del Hambre, el barranco de Greppi y el Hospicio Viejo hasta la misma Carretera de Málaga, formando parte de un arrabal donde cada calle era una rampa. La calle de Cara, que era conocida desde antiguo con el nombre de la Cuesta de San Roque, se convirtió en un lugar de referencia desde que en los años cincuenta abrieron unas instalaciones de Auxilio Social, con un comedor para más de seiscientas plazas diarias y un espacio destinado a guardería. Allí iba la gente pobre del barrio con las ollas entre las manos para que las muchachas de la Sección Femenina se las llenaran de la comida.

En la parte alta de la cuesta, en la esquina con la calle Colomer, abrieron un dispensario, con un coche-clínica que recorría las calles atendiendo las urgencias médicas y trasladando a los enfermos más necesitados al Hospital. También pusieron en funcionamiento un coche-escuela con capacidad para cien alumnos y una emisora de radio móvil que contaba con un coche locutor y otro transmisor, desde donde se emitían dos programas diarios. Estos servicios que puso en marcha Auxilio Social se integraban dentro del llamado Plan Social de La Chanca.

Los niños de la Cuesta de San Roque eran los primeros en divisar el temido vehículo de higiene donde venían los peluqueros que de vez en cuando aparecían por allí para examinar y rapar las cabezas de los pequeños, entonces, tan castigadas por los piojos. Cuando se escuchaba una voz que gritaba: “que vienen los pelaores”, salían corriendo para esconderse en los cerros.

Las calles de Mojacar hacia 1960

Mojacar (Almería) ca 1960.
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1960 Puerta de Purchena y la fuente de plaza San Sebastian

Almeria 1960. Puerta de Purchena.
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A la izquierda, el Rio de la Plata y ferretería Vulcano haciendo esquina con Rambla Alfareros. El edificio de esta ya tiene instalado el cartel de neón, pequeño en esa época, de Philips. Al fondo la fuentes, chorrillo de agua o abrevadero esquina General Saliquet (calle Granada) con Plaza San Sebastian. En los bajos de las mariposas, zapatería el Misterio.


20 de marzo de 2018

1910 La Garrofa, camino del poniente

Almeria 1910. La garrofa. Carretera hacia Málaga.
Coleccion Fabert nº 38
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