30 de junio de 2018

1942 El tocólogo de la Plaza Santa Rita

El tocólogo de la Plaza Santa Rita

El doctor Canga-Argüelles montó su sanatorio en el chalet de la familia Lucas, en 1937
Hombre de gran bondad y sencillez dispuso que su entierro fuera austero y solitario

30  junio 2017 por Eduardo Vicente para La voz de Almeria
#AlmeriaBW, #ABW, #Tocologo, #SantaRita, #1942

Foto: el doctor Juan Jose Giménez Carga-Argüelles, en la escalera principal 
del desaparecido chalet de la Plaza Santa Rita en agosto de 
1942 rodeado de sus hijas y primas

El jueves 21 de febrero de 1952, poco antes de que anocheciera, empezó a extenderse por la ciudad la noticia de la muerte del doctor Juan José Giménez Canga-Argüelles. Una semana antes había sido sometido a una delicada operación quirúrgica en el prestigioso sanatorio Ruber de Madrid. Se puso en manos del ilustre profesor Peña, una eminencia en aquel tiempo, al que se le fue la mano cuando quiso quitarle el riñón que tenia dañado. Un fallo en el cálculo originó que le extirparan el riñón sano. Los médicos intentaron subsanar el fallo volviéndolo a operar unos días después, pero ya no había remedio, el fatal desenlace era cuestión de horas. Cuando falleció tenia 63 años y ocupaba el cargo de Jefe Provincial de Sanidad en Almería. A pesar de ser todo un personaje y de gozar de gran prestigio entre todos los estamentos sociales, el doctor Canga-Argüelles dio una lección de humildad hasta después de su muerte, disponiendo que su entierro se verificara sin aviso ni publicidad alguna y que los actos piadosos por su alma se redujeran al rezo de las misas.

Juan José Giménez Canga-Argüelles nació en vera el ocho de septiembre de 1888. Estudió Bachillerato en los Jesuitas de Orihuela y se marchó a estudiar a Madrid la carrera de Medicina. En abril de 1914, nada mas regresar con el título debajo del brazo, se estableció en Cuevas del Almanzora, donde estuvo ejerciendo hasta 1921 cuando ingresó en el Cuerpo de Sanidad Exterior tras lograr el número dos en las oposiciones. Fue destinado a Garrucha como director médico de la estación sanitaria del puerto. En 1931 dio el salto a la capital al conseguir, también por oposición, la plaza de médico tocólogo del Ayuntamiento de Almería.

En aquellos años realizó una gran labor desde su plaza en la Casa de Socorro y desde su consulta particular, en la calle de Méndez Núñez. Se convirtió en el tocólogo de las familias humildes, que no dudaba en acudir de madrugada a los arrabales mas apartados para atender a una parturienta sabiendo que no disponía de recursos para poder pagarle los servicios.
En los años de la Guerra Civil se mantuvo firme en el cargo, sin importarle la condición política de sus pacientes. En 1947 estableció su clínica en el chalet de la Plaza Santa Rita, hasta entonces propiedad de la familia Lucas, propietarios de Almacenes La Llave. En febrero de ese mismo año, cuando el gran éxodo de los malagueños hacia Almería, fueron muchos los exiliados que e refugiaron en el piso de abajo del chalet; el doctor Canga-Argüelles pudo conservar su despacho donde hacía la consulta en el piso de arriba.

El chalet era un lugar de referencia en el barrio. Estaba protegido por una tapia con verja de hierro y un jardín que le daba la vuelta a la casa. Tenía una fuente de estilo granadino con losas de mosaico, y una gran variedad de árboles, y rosales, y margaritas, un jazminero que perfumaba toda la manzana y una jacaranda que sobrevivió al derribo de la casa. A la puerta principal se accedía para unas escaleras por las que también se llegaba a una habitación acristalada que se utilizaba como solarium. En los bajos aparecía un sótano enorme donde estaban las pilas de piedra que servían de lavadero. En la primera planta estaba el sanatorio del doctor Canga-Argüelles y arriba la vivienda de la familia. Al terminar la Guerra Civil el prestigio del tocólogo quedó en entredicho al ser acusado de colaboración activa con la Almena marxista desde julio de 1936. En la sesión celebrada en el Ayuntamiento el 26 de mayo de 1939, se estudiaron los expedientes seguidos sobre la depuración de algunos funcionarios, y se acordó, a propuesta del juez instructor, ingresar al servicio activo, sin sanción alguna, a don Juan José Giménez Canga-Argüelles.

Desde 1940 fue inspector provincial de Sanidad, organismo en el que llegó a ocupar la jefatura. En julio de 1943 ingresó en la Orden Civil de Sanidad, donde le fue concedida la categoría de Encomienda por los relevantes y humanitarios servicios prestados durante la epidemia de tifus exantemático que azotó a nuestra provincia en los años 1941 y 1942. En aquellos días de azote de la enfermedad el doctor Canga-Argüelles fue por los barrios más humildes de la ciudad convenciendo a las gentes que eran reacias a vacunarse de la necesidad de inyectarse el antídoto.

Su bondad, su sencillez, su austeridad marcaron su vida y estuvieron presentes en su muerte. No quiso un gran duelo ni que lo trataran como si fuera un personaje. Su voluntad fue morir sin llamarla atención, sin hacer ruido, tal y como había vivido.


1965 Mojácar, el Parador Nacional de los Reyes Católicos

Mojacar (Almería) 1965.
#AlmeriaBW, #Mojacar, #ParadorNacional, #1965
Parador Nacional de los Reyes Católicos.

Las obras finalizaron en agosto de 1965 y entró en funcionamiento. Se inauguró el 8 de marzo de 1966, con la presencia de Manuel Fraga y de las delegaciones española y norteamericana desplazadas a la zona —y alojadas allí— por el accidente nuclear en Palomares.

29 de junio de 2018

1950 Pepe Soriano, el basurero de la calle Regocijos

Pepe Soriano, el basurero de la Calle Regocijos
#AlmeriaBW, #ABW, #Basurero, #1950

José Soriano Plaza, alias el furia con su carro en la calle regocijos

El basurero iba diariamente casa por casa pidiendo la basura. Con la raora, una especie de gran cuchara, la vaciaba en el capazo y este, a su vez, en el carro tirado por un burro. No tenían sueldo y vivían de las propinas.

1974 El puerto pesquero

1974 El puerto pesquero
#AlmeriaBW, #ABW, #puertoPesquero, #1974


28 de junio de 2018

1950 Velez Rubio


Velez Rubio (Almería) hacia 1950. 
La Iglesia de la Encarnación con parte de huerta y parte de población; y al fondo nevando en el Maimón.
#AlmeriaBW, #ABW, #VelezRubio, #maimon ,#1950, 

1965 El viejo molino de Carboneras


1965 Carboneras. El viejo molino de viento.
#AlmeriaBW, #ABW, #Carboneras, #Molino, #1965


27 de junio de 2018

1971 Semana Naval: cuando se agotaron los alquileres

Recuerdos de la semana Naval (2): cuando se agotaron los alquileres.

 Por Eduardo Vicente para La Voz de Almería.
#AlmeriaBW, #ABW, #SemanaNaval, #TalComoEramos, #SemanaNaval, #1971
La celebración de la Semana Naval en julio de 1971 dejó a la ciudad sin plazas hoteleras.




Desde que en el mes de diciembre de1970 se conocía la noticia de que Almería había sido escogida por organizar la Semana Naval del año siguiente, la ciudad se puso a trabajar para poder dar la talla. En esos primeros momentos se mezcló un sentimiento de euforia con una justificada preocupación. Había que estar la altura, demostrar que Almería podía ser una ciudad moderna cuando la realidad dictaba sentencia en contra. La verdad nos colocaba ala altura de una ciudad que se había quedado a la cola en el contexto nacional y que en menos de un año tenía que maquillarse profundamente para disimular sus arrugas.   

Teniendo en cuenta las graves carencias de infraestructuras y la escasa disponibilidad económica de las autoridades municipales, el primer paso fue asegurar un presupuesto decente a partir delas subvenciones del Gobierno. En un primer momento se concedieron treinta y tres millones de pesetas para hacer  frente alas obras más urgentes que necesitaba la ciudad  de cara al magno acontecimiento. Con esa cantidad se  empezaron a planificar actos culturales y se elaboró una lista de actuaciones en distintos  puntos del casco urbano. Se  convocó un certamen literario y otro de pintura, un concurso para la erección de un  monumento al marino des-  conocido en el Parque y otro  para elegir el cartel oficial.  
Durante los primeros meses de 1971, en la recta final de los preparativos, el corazón de la ciudad latía con un pulso  acelerado. Se notaba una actividad extra, un clima de excitación. La prensa iba recogiendo a diario las últimas novedades sobre la participación y los cambios que iban  experimentando nuestras calles para lucir con otro aspecto en el mes de julio. Se reforzó el equipo de jardineros que trabajaban en la Alcazaba, que en pocos meses se llenó de rosas; las instalaciones del Mesón Gitano, que se habían quedado varados sobre la falda del monumento fueron remozadas para que sirvieran de atractivo turístico; se mejoraron las condiciones de trabajo de los servicios de limpieza, con más basureros y más presencia de barrenderos en las calles principales; se acometió la instalación de una iluminación extraordinaria a los largo del Paseo y la Puerta de Purchena y se remodeló el Parque Nuevo que perdíó ese aspecto de jardín antiguo que le daban las pérgolas y se transformó en un espacio abierto, como una prolongación del puerto. La Plaza Vieja estrenó papeleras metálicas de color verde con el escudo de Almería y se colocaron carteles por todos los barrios con el eslogan: “Mantenga limpia la ciudad”.
En los tranquilos despachos del ayuntamiento, donde nunca pasaba nada, los motores funcionaban a toda máquina y siempre había algo por hacer, y siempre había un temor que acechaba a la puerta, el miedo a no tenerlo todo a punto. En los meses previos surgió un serio problema que puso en jaque a las autoridades. Cuando se empezó a hacer el recuento de las peticiones de reserva para asistir al acontecimiento, los números desbordaron todas las previsiones. 
No eran sólo las autoridades políticas y militares las que querían venir a Almería a la Semana Naval, también se apuntaron cientos de familiares de los marineros que en esos días iban a este poblando la ciudad. Donde íbamos a colocar a tanta gente cuando teníamos cuatro hoteles decentes y cuando todavía sobrevivíamos con un ramillete de hostales y pensiones heredadas de otro siglo, donde se sobreviva con el trapicheo pasado de moda que llegaba en el banco de Melilla.
Esa situación de alarma se intentó resolver con un llamamiento a todos los ciudadanos por parte de nuestras autoridades. El anuncio, que salió durante varias semanas en la prensa y fue emitido por las emisoras de radio, decía así: “Ante la gran demanda de plazas que motiva la celebración de la Semana Naval del 4 al 11 de julio se hace necesario disponer de alojamientos en casas particulares. La Delegación de Información y Turismo ruega a todas aquellas personas que dispongan de plazas de esa clase realicen su oferta, especificando el precio que desean recibir”. Firmado: El sermón delegado provincial don Alfredo Orozco Buezo.

1909 el buque Tintoré amarrado en el Anden de Costa

Almería 1909. Anden de costa y dique de levante del puerto.
El buque Tintoré amarrado en el Anden de Costa.
#AlmeriaBW, #ABW, #Puerto,  #Tindoré, #1909




EL BUQUE TINTORÉ Y EL NACIMIENTO DE TRANSMEDITERRANEA

Este buque fue encargado por la naviera “British & African Steam Navigation”, de Glasgow a los astilleros de “Randolph, Elber & Co.” de Glasgow. Construido en las instalaciones de Gavon con el número de grada 98, fue botado el 30 de enero de 1.869 y bautizado con el nombre de “ROQUELLE”. Propulsado por una máquina alternativa de vapor Compound, alimentada por dos calderas trabajando a una presión de 5,25 kp/cm2, conseguía los 12 nudos de velocidad. En 1.882 fue adquirido por “Línea de Vapores Tintoré”, con sede en Barcelona, y rebautizado con el nombre de “TINTORÉ”, nombre que mantuvo hasta el final de sus días. Prestó servicios en todas las líneas de la naviera Tintoré, particularmente al Reino Unido, la famosa de Liverpool, y en la línea Alicante-Orán-Almería, entonces de mucho prestigio.

En 1.917, al fundarse la Compañía Trasmediterránea, la sociedad “Línea de Vapores Tintoré” aportó seis millones de pesetas, importe de 1.800 acciones iniciales, compensadas en seis mil acciones de Trasmediterránea. Los buques aportados fueron el “FRANCOLI”, “TINTORE”, “TURIA”, “TORDERA”, “TAMBRE”, “TORREBLANCA” y el “TIRSO”, y desde ese momento pasaron a integrarse en la flota de Compañía Trasmediterránea.

A partir de 1.922 prestó servicios en el sector de Baleares como buque correo. El 9 de junio de 1.924 realizó el viaje inaugural en la línea Palma-Tarragona, de nueva creación y frecuencia semanal y también prestó el servicio semanal de Palma a Ibiza y Alicante. En el transcurso de los años finales de la década de los años veinte, prestó servicio con mucha frecuencia en el sector de Baleares, saliendo por última vez del puerto de Palma el 4 de febrero de 1931, con destino a Barcelona. Viejo, con pocas comodidades y escasa velocidad, fue retirado de servicio y desguazado en Barcelona en 1.936 después de 67 años de vida.

26 de junio de 2018

Las estrellas de las noches de Galaxia

Las estrellas de las noches de Galaxia
por Eduardo Vicente para La Voz de Almería
#AlmeriaBW, #ABW, #TalComoEramos, #Galaxia 
En los años 80 la célebre discoteca del Alquián puso en marcha el concurso ‘Galaxia busca una estrella’.
Eran malos tiempos para las discotecas que empezaban a ser desplazadas por los pubs de moda


La joven aficionada a la Canción Pepe Velasco, con vestido negro y verde, fue una de las que se presentaron
al concurso de la discoteca Galaxia. Les prometieron una gran final en la Plaza de Toros
que nunca llegó a celebrarse

Galaxia buscaba una estrella y fueron muchos los jóvenes almerienses que se acercaron a la discoteca del Alquián con la ilusión de ganarse una porción de fama, un trozo de gloria que los diera a conocer aunque solo fuera en el estrecho contexto de Almería. El concurso se organizó a comienzos de la década de los ochenta, cuando las discotecas empezaban a languidecer, cuando los empresarios tenían que echar mano de la imaginación para que sus negocios siguieran siendo rentables, La fiebre del sábado noche empezaba a ser un recuerdo y una moda, la de los pubs, iniciaba un despegue vertiginoso entre la juventud. 

En medio de este panorama llegó 'Galaxia busca una estrella, rodeado del glamour de la radio en directo y con el aliciente para los ganadores de poder llegar a la gran final en la Plaza de Toros y de grabar su propio disco. 

Atraídos por esa ilusión fueron muchos los jóvenes que se inscribieron en el concurso, con sus mejores trajes, con sus mejores vestidos, convencidos de que al menos por una noche, iban a hacer realidad sus sueños de ser cantantes. Unos días antes de la actuación oficial se presentaban en la discoteca para hacer un ensayo de la canción que iban a interpretar con los músicos. Llegaron, cantaron, unos triunfaron, otros se fueron con la decepción debajo del brazo, y todos terminaron con la impresión que deja un sueño frustrado. Esa gran final en la Plaza de Toros, en la que les habían contado que iban a estar grandes artistas como Julio Iglesias y Rocío Jurado, nunca llegó a celebrarse, y al final, las estrellas se fueron quedando en el camino, sin otra recompensa que la satisfacción por el deber cumplido y el diploma que acreditaba su participación. 

Galaxia buscaba una estrella para poder remontar el vuelo y recuperar los años de esplendor vividos a finales de los setenta, que ya parecían irrecuperables. Galaxia había sido el último repunte discotequero en Almería, hija del empujón que para este tipo de salas supuso la película Fiebre del Sábado Noche, que vino a resucitar las discotecas cuando ya estaban en decadencia. 

Galaxia nació en el verano de 1979, saliendo a escena con un aire innovador, queriendo ser diferente a todo lo que habíamos conocido hasta entonces en Almería. Presentaba un gigantesco local, donde además del baile se proyectaban películas de cine, con un bar amplio para tapear a la hora del hambre y lo que era más importante, dos pistas a gusto del consumidor: la clásica para la música disco, y otra más intima donde sonaban de forma permanente las canciones lentas. La pista de las lentas fue una novedad, pero no funcionó como que- ríanlos dueños del negocio. Las canciones de amor triunfaban desde la espontaneidad que suponía estar bailando las rápidas a pasar de golpe a las lentas sin cambiar de escenario. Uno estaba compartiendo una canción disco con una muchacha que acababa de conocer y de pronto se metía la canción de amor que invitaba a juntarse, a unir los cuerpos sin escapatoria. Pero una pista exclusiva para lentas le quitaba ese toque de naturalidad que requería el momento entre dos jóvenes en pleno proceso de conquista. El hecho de tener que dirigirse a la muchacha en el tumulto de las rápidas y gritarle al oído: “¿Te vienes a las lentas?", convertía ese instante en un compromiso, en una pequeña travesía del desierto. No existía otro local en toda la provincia que pudiera ofrecerlas posibilidades de Galaxia, un templo de discoteca, con una capacidad para cuatrocientas personas, superando en un centenar a la mítica discoteca Apocalipsis, que con sus trescientas plazas de aforo había sido la más amplia de su tiempo. Galaxia vivió años de esplendor con su sonido sensurround y sus amplias instalaciones donde cada fin de semana acudían miles de jóvenes a bailar, a ver cine y a disfrutar de las actuaciones en directo. En los tiempos de éxito era tanta la demanda que la empresa fletaba autobuses desde Almería. 

Galaxia le quitó público a las discotecas que por aquellos años sobrevivían en la ciudad, y sobre todo, a escenarios que fueron templos del baile juvenil como la popular discoteca 'La Pradera’ en Campohermoso, que fue un símbolo de su época, refugio de una generación de jóvenes del Campo de Níjar que dilapidó sus fines de semana en aquella sala con aire rural. También fue una dura competencia para otra discoteca de referencia como la Principal de Viator, que tuvo su época dorada en los años setenta cuando la sala se llenaba de soldados. La gran discoteca del Alquián sufrió un incendio en 1985 y unos meses después regresó con un nombre renovado: Galaxia-Gabar. El cambio solo fue una lenta agonía. Su tiempo ya había pasado.

1920 Vapores atracados en el Puerto

1920 Almería. Vista del Puerto
Colección Vázquez nº 28
#AlmeriaBW, #ABW, #Puerto, #Uva, #Barcos, #1920


Durante la primera mitad del siglo XX gran cantidad de barcos hacían escala en el puerto de Almería.
Muchos de ellos eran de pasajeros que transportaban a nuestros emigrantes al otro lado del océano en busca de mejores condiciones de vida,
También partían de nuestro puerto barcos de mercancías con materias primas; Minerales, esparto o uva.
A partir del mes de agosto había una especial actividad que se prolongaba hasta el mes de octubre con la exportación de uva. Millones de barriles con la famosa uva de Ohanes se acumulaban bajo los tinglados, que muchas veces eran insuficientes para albergarlos mientras llegaban barcos para su carga.

El puerto de Almeria en los años 20 del siglo XX, cuando todavia estaba sin terminar. Al fondo, en el rincón de Pescaderia, la famosa draga "Almeria" que terminó hundida junto al dique de Poniente durante la Guerra Civil. En primer plano un vapor en el muelle de levante.

25 de junio de 2018

1942 Berja, Plaza del Generalísimo

Berja (Almería) 1942. Plaza del Generalísimo.
#AlmeriaBW, #ABW, #Berja, #alpujarra, #1942


1899 vista desde el anden de la estación


Almeria 1899. Vista parcial tomada desde el extremo oeste del andén de la estación. 
#AlmeriaBW, #ABW, #grabados, #XIX, #1899


24 de junio de 2018

El León, el gran bazar de la calle las tiendas

El gran bazar de la figura del León
por Eduardo Vicente para La voz de Almería
#AlmeriaBW, #ABW, #TalComoEramos, #BazarElLeon, #CalleLasTiendas



Conocimos el gran edificio del antiguo Bazar el León cuando era una huella del pasado, cuando su fachada medio derruida nos contaba la historia del bombardeo de 1937 que terminó con la vida de uno de los comercios más importantes que se fundaron en la ciudad en el siglo diecinueve.

Aquella casa noble de tres alturas. que perdió la última planta en la Guerra Civil, formó parte de nuestro callejero infantil cuando ya estaba abandonado, cuando pasábamos delante de la puerta y decíamos: "Aquí cayó una bomba".

Nada sabíamos entonces de que detrás de aquellas paredes de bloques de piedra estaba la memoria de uno delos comercios más atractivos que tuvo Almeria durante setenta años. Aquel hermoso edificio de la calle de las Tiendas, frente a la fachada de la iglesia de Santiago, fue construido expresamente para el establecimiento del gran Bazar el Léon, en 1865.

Cuando se estaba gestando en España la célebre revolución llamada 'La Gloriosa', germen del estado democrático, un prestigioso empresario almeriense y destacado militante republicano, don Jerónimo Abad Sánchez, concibió la idea de poner en escena en Almeria un establecimiento moderno ala altura de los existentes en Londres, París, Madrid y Barcelona. Asi nació eI Bazar el León, llamado asi por la atractiva figura de bronce que adornaba su fachada.

Desde sus comienzos. la especialidad de la casa fue siempre el mueble, y especialmente el mueble de lujo. Las últimas novedades que salían al mercado en las principales ciudades europeas no tardaban llegar a los escaparates de don Jerónimo. Pero no era solo una tienda de muebles, en Bazar el León se podían disfrutar de las vajillas más valiosas del mercado, desde la porcelana de Sevres más aristocrática y refinada, pasando por la fina y delicada loza de 1a Cartuja de Sevilla, o la cristalería en color de Bohemia. "En este establecimiento se ha recibido un surtido en puntillas, flecos, guantes, perfumeria y artículos de quincalla y paquetería", decía uno de los anuncios de prensa en 1882. Su presencia en los periódicos era constante, y cada vez que traía una novedad, la daba a conocer en el periódico: "Acabamos de recibir un surtido admirable de artículos de París, Berlín y Viena, en objetos de lujo propios para regalos en cristal y bronce, porcelana, piel, peluche, cajas de perfumería y cajas de música", anunciaba.

Tenía toda clase de articulos para viajes y todos los años, cuando llegaba el mes de diciembre, sus atractivos escaparates se transformaban en un arca de Noé con los mejores juguetes traidos de las fábricas más importantes de Valencia y Barcelona. En los últimos años del siglo diecinueve, cuando la tienda alcanzó gran esplendor, las tardes previas al seis de enero eran de largas colas de niños para ver el espectáculo de la juguetería de don Gerónimo Abad. Su condición de comerciante emprendedor lo empujaba a buscar mercados distintos y estar siempre renovandose. Para la feria de 1880, bazar el León montó tres casetas en la Plaza del Ayuntamiento con un extenso surtido de juguetes y regalos.

En julio de 1882 el gran bazar pasó a manos de su hjjo Ubaldo Abad Terriza. que entonces era un joven emprender de 22 años de edad. Bajo su dirección le dio un nuevo impulso al viejo establecimiento, fomentando la venta al por mayor y creando una exposición permanente de muebles de construcción local, facilitando que se creara en Almería una escuela de excelentes artistas del mueble.

Camas de hierro,sillas mecedoras, muebles de rejilla, lámparas de gas, baúles de Viena, vajillas de porcelana y loza. objetos de fantasia y toda clase de juguetes, forrnaban parte de aquel mágico establecirniento de la calle delas Tiendas que estuvo funcionando hasta 1a Guerra Civil. En sus últimos tiempos contó con la dirección de don Ubaldo Abad Carretero, nieto del fundador, que se encargó de agrandar la sala de exposición de la tienda y puso de moda entre las madres los cochecitos para bebés que fueron todo un acontecirniento en los años veinte.

La historia de Bazar el León terminó en mayo de 1937, cuando un proyectil derrumbó el piso de la última planta, destinado a la vivienda de los empleados. El edificio se mantuvo en pie hasta su remodelación en 1987

1977 Alcazaba. Torre de la Pólvora.

1977 Alcazaba. Torre de la Pólvora.
#AlmeriaBW, #ABW, #Alcazaba, #exterior, #TorredelaPolvora, #1977



La Alcazaba del Almería da fe del periodo cristiano en el tercer recinto. En la parte más elevada de la fortaleza los Reyes Católicos edificaron un castillo que sería, a la vez, materialización de su dominio sobre los musulmanes y adaptación a las nuevas necesidades militares y defensivas. En la actualidad, la emblemática Torre del Homenaje acoge periódicamente exposiciones fotográficas del Centro Andaluz de la Fotografía, y el peculiar patio de armas de planta triangular es escenario habitual de numerosos conciertos, espectáculos de danza y representaciones teatrales.

Cada una de las piedras que componen la fortaleza son fruto de la mezcla de culturas que durante siglos han habitado el Mediterráneo. Como tal, el conjunto monumental de La Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931, y Bien de Interés Cultural en 1985.



23 de junio de 2018

El Corpus, sus días de gloria y de miedos

En 1931, recién proclamada la República, la procesión no recorrió las calles de Almería
#AlmeriaBW, #ABW, #TalComoEramos, #Corpus, #1931

Procesión del Corpus subiendo por el Paseo de Almería, en los primeros años de la posguerra.

28 Mayo 2017 Eduardo D. Vicente para La Voz de Almería

Si la mañana del Domingo de Ramos significaba el estallido de la primavera y las calles se llenaban de ropa de estreno y olor a incienso, la tarde del Corpus fue siempre el punto de partida de nuestro verano oficial, cuando estrenábamos nuestras sandalias blancas brillantes de kanfort, cuando nuestras madres nos engalanaban con los pantalones blancos escogidos para aquel acontecimiento y cuando la fuerza de la vida, corriendo desbocada por las calles, dejaba en un segundo plano el cortejo militar y los sentimientos religiosos. Más allá de las sotanas de los curas, del trono sagrado y de los trajes y los vestidos de comunión de los niños, el espectáculo de aquellas tardes de Corpus era el de la gente tomando las calles al asalto, con el asfalto recién regadas oliendo a hierba fresca y a los primeros helados de la temporada.


La del Corpus fue, desde antiguo, una procesión religiosa donde la presencia de niños vestidos de Primera Comunión le daba un carácter más cercano, más amable, más callejero. En medio de las sotanas y de la marcialidad de los militares, los niños siempre ponían la nota más humana, haciendo que la procesión bajara del cielo a lo terrenal; ellos, con sus cabezas recién peinadas, sus trajes inmaculados y sus sonrisas auténticas, llenaban de voces nuevas, de risas y de ternuras todas las calles del recorrido convirtiendo la tarde de junio en una fiesta de los sentidos. La tarde del Corpus olía a colonia infantil y a ropa limpia, que se mezclaba con el aroma profundo de la hierba que los empleados municipales iban esparciendo a lo largo del recorrido. Cuánta blancura, cuánta inocencia en el alma de aquellos niños de Primera Comunión que se creían a pies juntillas todos los miedos que los curas pregonaban cuando la sombra del pecado rondaba constantemente sus vidas.


A pesar del profundo arraigo que la procesión tuvo siempre en la ciudad, hubo épocas de crisis y momentos de gran solemnidad. Entre las fiestas más celebradas, haciendo un recorrido a lo largo de la historia, destacaron las organizadas para el Corpus Chisti del año 1875. En aquella ocasión las autoridades municipales, en consenso con los estamentos religiosos y militares, quisieron ensalzar la tradicional fiesta dándole un toque patriótico en unos momentos especialmente delicados para España, que se encontraba sumida en la tragedia de la llamada Tercera Guerra Carlista. “A pesar de las circunstancias aflictivas del país, sumido en una dolorosa guerra fratricida, la festividad del Corpus excederá a las celebradas en años anteriores”, anunciaba el Ayuntamiento por el mes de mayo.


Para que la fiesta tuviera el esplendor de los festejos mayores, se ordenó al arquitecto municipal, Trinidad Cuartara, que fuera el encargado de decorar la Plaza de la Catedral para que fuera el escenario de las celebraciones. El arquitecto aprovechó el ensanche que había experimentado la plaza por la parte del viejo palacio episcopal para colocar un gran pórtico alrededor del recinto, decorado con columnas, estatuas y una gran balaustrada. Se realizaron importantes pinturas de tipo religioso encargadas a artistas locales y se levantó un espléndido templete en el centro en cuyo centro se representó la figura del amor de Dios. La plaza se iluminó con mil quinientas luces de gas, un acontecimiento sin precedentes hasta entonces en la ciudad, y se obligó a los vecinos de las calles cercanas que adornaran sus fachadas. Se dijo entonces que toda la ciudad pasó por la Plaza de la Catedral en las noches del Corpus.


A lo largo de la historia el Corpus vivió también días de incertidumbre, como los acontecidos en los años de la República, cuando la fiesta estuvo desterrada del mapa oficial de nuestras autoridades civiles, que vieron en el elemento religioso, por profano que pareciera, un enemigo a combatir. El último Corpus fue el de 1930. Un año después, el 4 de junio de 1931, el Corpus no salió a la calle. Eran los primeros meses de la República y la ola de anticlericalismo que azotaba a todo el país tenía también sus efectos en Almería. A primera hora de la mañana, el señor Company Jiménez, alcalde accidental de la ciudad, acudió al Palacio del Obispo para pedirle que se suspendiera la procesión , advirtiéndole que los ánimos estaban caldeados y que tenía noticias de que un grupo de obreros del Puerto tenía previsto boicotear el acto religioso. El obispo, Bernardo Martínez Noval, quedó en que esa misma tarde le daría una contestación, ya que antes tenía que reunirse con varias personas de su confianza para darle a conocer la petición del alcalde. El obispo era partidario de acatar las órdenes, pero los organizadores de la procesión querían seguir adelante con la tradición, argumentando que un grupo de obreros podía estar en contra, pero eran miles los almerienses que esperaban la salida a la calle de la Custodia. Finalmente se decidió que el Corpus se quedara dentro de la Catedral.

1923 El buque Margarite en el puerto

Puerto de Almería. 1923.
El buque Margarite entra en el puerto para cargar barriles de uva destino a Londres.
#AlmeriaBW, #ABW, #Puerto. #panoramica, #margarite, #1923

22 de junio de 2018

1957 Adra, Calle Natalio Rivas

Adra (Almería) 1957. Calle Natalio Rivas.
#AlmeriaBW, #ABW, #Adra, #NatalioRivas, #1957
Aspecto de ese tramo a finales de los cincuenta, con la fachada de la fábrica del aguardiente y el Cine Capitol exponiendo la cartelera de una película de la época.



Calle de Adra dedicada a Natalio Rivas que encarna la figura del protector político de Adra, que desde las altas esferas del poder procuraba cuantos favores era capaz de otorgar a sus protegidos de las mismas ideas políticas o pertenecientes a amistades y familia.

1915 Parque Alfonso XIII

1915 Parque Alfonso XIII.
#AlmeriaBW, #ABW, #Parque, #1915



Al igual que la mayoría de vías céntricas o secundarias -salvo el Paseo de San Luis que mantuvo invariable su título-, el Malecón estuvo sometido a los designios de la política dominante en cada momento a la hora de su rotulación oficial. Pasó a llamarse Parque de Alfonso XIII, ya de manera formal, coincidiendo con la primera visita (abril, 1904) del joven monarca a Almería. Así continuaría hasta la proclamación de la II República Española y tras una loable iniciativa municipal aprobada en el pleno de 16 de abril de 1931. Siendo alcalde Miguel Granados, la comisión formada por los concejales Eugenio de Bustos, Olmos y Linares, "los cuales podrían asesorarse del Cronista de la Ciudad (Joaquín Santisteban Delgado)", dispuso revisar el nomenclator de calles y plazas, pero la importancia de D. Nicolás lo hace un caso excepcional, sin demora posible: "El Sr. Bustos propuso que el Parque Alfonso XIII se le titule en lo sucesivo con el nombre ilustre de D. Nicolás Salmerón; y así se acordó sin debate". Debimos esperar hasta el siguiente periodo de libertades democráticas para que el Parque, fusionado ya en uno sólo tramo, recuperara a Nicolás Salmerón y Alonso, cerrando así, con el Instituto de Ciudad Jardín y la estatua de Puerta Purchena, su bien merecida trilogía urbana.

21 de junio de 2018

1972 El arrecife de las Sirenas

Cabo de Gata (Almería) 1972. Arrecife de las Sirenas
#AlmeriaBW, #ABW, #CaboGata, #ArrecifeLasSirenas, #1972

El Arrecife de las Sirenas es en realidad el resto de una antigua chimenea volcánica (conducto de unión entre la cámara magmática y el exterior del cráter volcánico) que se vio sometida a un proceso de erosión diferencial.

Situado en las cercanías del acantilado del Cabo de Gata, es uno de los lugares más emblemáticos del Parque Natural.

Las formas verticales que se observan son restos de rocas volcánicas de tipo andesítico, que se originaron tras la cristalización del magma en el interior de dicha chimenea, hace más de 12 millones de años en el periodo Terciario.

Probablemente recibe este nombre por la presencia de una colonia de foca monje que los pescadores de la zona llamaban sirenas o lobos marinos.

Este mamífero habitó toda la costa de Cabo de Gata hasta mediados del siglo XX

La peluquería Cayetano de la calle Ricardos

Calle Ricardos: La Peluquería de Cayetano
por Eduardo Vicente para La Voz de Almería
#AlmeriaBW, #ABW, #TalComoEramos, #Ricardos, #PeluqueriaCayetano



En la calle Ricardos estaba la centralita y los locutorios de la primera estación telefónica en Almería. Su inauguración fue un grandioso acontecimiento en la ciudad y para celebrarlo se adornaron con luces de colores las principales calles del centro y se repartieron puros y pasteles a todos los asistentes al acto. En la puerta del edificio la compañía instaló una elegante farola en bronce y cristal en la que se podía leer el indicativo de 'Teléfonos'.
La calle de Ricardos pasó por épocas de soledad. En los primeros años de la posguerra sólo funcionaban un par de tiendas de subsistencia y el eterno estudio de Mateos, que en aquel tiempo estaba dirigido por el fotógrafo José Fornieles Maldonado. Fue a partir de los años cincuenta cuando la vieja calle que une la Plaza de San Pedro con el Paseo empezó a revitalizarse. En esta resurrección fue clave la instalación, en noviembre de 1957,de una sucursal de la prestigiosa marca Bazar Almería, que montó una gran tienda en el número uno, haciendo esquina con la actual calle de Gómez Ulla, en el local donde había sobrevivido durante décadas el taller de reparaciones de máquinas de escribir de Rafael Moreno.

El éxito del establecimiento, en sus primeros años de vida, fueron sus escaparates y sus continuas exposiciones. Empezó con los aparatos de radio que provocaron que media Almería se congregara el primer fin de semana delante del escaparate de la tienda y continuó a comienzos de los años sesenta con una exhibición monumental de las televisiones de la marca Telefúnken que acaban de salir al mercado. Eran tiempos donde salir a pasear y a mirarlos escaparates de las tiendas era la mayor distracción de los almerienses, como lo es ahora meterse en un bar.

A finales de los cincuenta llegó a la calle otra marca de gran prestigio en el comercio local, la firma Gladys. Los empresarios José Cano y Juan Rigaud pusieron en marcha una tienda de ropa de señoras que llegó con nuevas ideas, dispuesta a traer a la ciudad todas las novedades que iban surgiendo en la moda de aquel tiempo de grandes cambios. La tienda se abrió en el número dos de la calle de Ricardos, en una época en la que todavía se trabajaba la venta de tejidos y la ropa de confección no se había instalado definitivamente. De ahí la importancia que entonces tenía contar con un buen taller de corte y confección como el que desde el primer día puso en marcha la firma, apoyada en la prestigiosa modista almeriense Adela Rigaud, por cuyas manos pasaron gran parte de las mujeres de la ciudad a la hora de vestirse.

En esa misma acera en la que estaban Mateos y Gladys, en la esquina con la calle de San Francisco, aparecía otro negocio que dio renombre a la calle y que durante años se convirtió en estandarte de aquella manzana. Era la peluquería de señoras de Cayetano, un templo de la moda de su tiempo, un escenario por donde pasaron las mujeres de la aristocracia local de los años cincuenta y las de la nueva clase media que se hizo fuerte en la década siguiente.

Estaba considerada como una de las peluquerías más modernas de su tiempo. Al frente estaba su propietario y fundador, Cayetano Núñez Callejón, un maestro del oficio, que contaba con la colaboración de su esposa, Paquita Navarro, y de su hermana Isabelita Núñez, que tenia manos de seda. El establecimiento disponía de un servicio de manicura y de limpieza de cutis, todo un adelanto en aquella época. Se decía entonces que contaba con una clientela selecta y que no peinaba a todo el mundo. Los sábados por la tarde era el día más fuerte dela semana, el que las señoras aprovechaban para arreglarse con vistas al domingo.

20 de junio de 2018

1965 Playa San Miguel

Almeria 1965. Playa de San Miguel. Garrabella_19.

#AlmeriaBW, #ABW, #playas, #PlayaSanMiguel, #1965
un pequeña acera de hormigón era el paseo marítimo. Un cartel de un restaurante en medio de la arena. Al fondo los dos cables de mineral en funcionamiento.


Hotel Regina, Plaza Flores, 5

Hotel Regina. Plaza Flores, 5. Telefono 1-2-3-0.

#AlmeriaBW, #ABW, #HotelRegina, #Carteles
Sebastian López Sanchez.
Excelente Cocina.
Cuarto de baño.
Precios Módicos.


19 de junio de 2018

1974 Puerto y Alcazaba Iluminados.

1974 Puerto y Alcazaba Iluminados.
Colección Salas_55
#AlmeriaBw, #ABW, #Alcazaba, #Puerto, #Nocturno,#1974



Los equipos que salían del Seminario

#AlmeriaBW, #ABW, #TalComoEramos, #Seminario, #futbol
Tenían fama de buenos futbolistas. Contaban con un campo para poder entrenarse todos los días
19 Junio 2017 Eduardo D, Vicente para La Voz de Almería

El campo del seminario (antes Motoaznar) era el paraiso de los jóvenes que pasaban en los cincuenta
y los sesenta por el Seminario de la carretera de Nijar en Almería

Los jugadores del equipo del Seminario tenían fama de buenos futbolistas.
La mayoría de ellos eran muchachos de pueblo que estaban cursando los estudios en la ciudad




El Seminario también era una cantera inagotable de  buenos futbolistas. Sus alumnos tenían la ventaja de disponer de un campo reglamentario que formaba parte de las instalaciones del centro, como si fuera el patio del colegio. Era el viejo campo que levantó la empresa Motoaznar  en los años cuarenta y que una década después, con la construcción del nuevo Seminario, quedó integrado dentro de las posesiones de la Iglesia.


Mientras que el resto de los equipos de la ciudad tenían que entrenarse en la playa y en los solares abandonados, los jugadores del Seminario tenían un campo para ellos solos y el salvoconducto de los curas que veían en el fútbol la mejor válvula de escape para que aquellos adolescentes se mantuvieran al margen de las tentaciones que amenazaban a la juventud. 


El profesor Francisco Galera, que a finales de los años cincuenta  estudiaba en el Seminario de Almería, recuerda que había que tener una gran afición al fútbol para levantarse a las seis de la mañana y poder entrenar. Se tiraban de la cama antes de que sonara la campana oficial, jugaban media hora al fútbol, a la carrera se metían en las duchas de agua fría y se iban al comedor a desayunar. El sacrificio merecía la pena. El fútbol les ayudaba a salir de ese círculo cerrado que en aquellos años estaba formado por los estudios, los rezos y la disciplina. 


El juego les devolvía a ese mundo de niños y adolescentes que habían dejado atrás cuando abandonaron sus lugares de procedencia persiguiendo, en muchos casos, una vocación que a veces no llegaba a cuajar. 


Muchos de aquellos seminaristas venían de los pueblos en una época en la que abundaban las vocaciones. El sacerdocio era una buena salida, una profesión de futuro y sobre todo, en las zonas rurales, las familias lo consideraban un prestigio, y se sentían orgullosas de que un hijo decidiera estudiar para ser cura.  Eran tantas las demandas de ingreso en el Seminario de Almería que el obispo don Alfonso Ródenas decidió abrir un Seminario  menor en Cuevas de Almanzorapara poder atender las vocaciones de los niños de la comarca. Se inauguró en 1958, en el edificio del  viejo convento de San Francisco.Allí entraban los niños con diez años para hacer  el curso de Ingreso y allí estudiaban los dos primeros años, antes de dar el salto al Seminario de la capital. 


En aquel tiempo se había puesto en marcha lo que entonces llamaban el Seminario de verano, que para muchos de aquellos noveles  que se iniciaban en Cuevas representaba la última prueba antes de seguir adelante con su vocación. Cuando terminaban los cursos de Ingreso y de  Primero, venían durante quince días a la casa de retiro espiritual que la Iglesia tenía en Aguadulce. Aquella experiencia fue, para muchos de aquellos muchachos, la primera gran aventura de sus vidas. La mayoría llegaban de pueblos de interior donde  nunca habían visto el mar. El contacto con la playa y el descubrimiento de la convivencia se convirtió en una pequeña revolución en sus vidas. 


El Seminario de la playa no era un lugar de ocio donde llegaban los jóvenes para tomar el sol y a llenarse de yodo. Era un lugar estratégico donde los superiores valoraban si los alumnos estaban preparados para dar el salto hacia la vocación definitiva. Durante dos semanas, observaban la conducta de cada uno, individual y en grupo, y los examinaban para valorar su nivel cultural. Antes de llegar al retiro de la playa, aquellos jóvenes ya habían tenido que pasar una primera criba, la de los curas de sus pueblos  que ya sabían de antemano los que iban a llegar lejos y los que tenían todas las papeletas para quedarse en el camino.


Tras superar los dos primeros cursos en Cuevas y la prueba del Seminario de verano en Aguadulce, los niños llegaban por fin al Seminario de Almería. Venir a la ciudad no significaba entonces gran cosa para aquellos chavales que ronda ban los trece años; no era  una experiencia extraordinaria porque ellos, donde realmente iban destinados, era al Seminario, un mundo aparte donde el contacto con el mundo exterior estaba restringido. Salían los jueves cuando iban a dar catequesis a las parroquias de Regiones y de Los Molinos; salían los domingos a ayudar a los curas en las misas y a ver las películas toleradas  que proyectaban en los cine clubes de las Jesuitinas y el colegio de la Salle; salían con frecuencia en marzo para promocionar la campaña ‘Pro-Seminario’ y los privilegiados, los que formaban del equipo de fútbol, salían los sábados para evadirse del mundo corriendo detrás de una pelota.

18 de junio de 2018

1935 Las historias que se contaban por teléfono

#AlmeriaBW, #ABW, #HistoriasdeAlmeria, #telefonica, #1935
La vida de Almería fluía por esos aparatos que se ponían en el recibidor de los hogares
10 Junio 2018 Manuel León para La Voz de Almería

Central de Navarro Rodrigo abierta en 1935. En la imagen se ve al director Modesto nieto y
al equipo de telefonistas de entonces. Foto Domingo Mateos.
Uno de cada tres almerienses -por decir algo nada  científico- suelen caminar apresurados por el Paseo con el móvil pegado a la oreja o sostenido en la mano, mientras el índice inquieto va abriéndose paso entre mensajes multimedia. Hubo un tiempo, sin embargo, en el que el teléfono era algo distinto: reposaba con forma de góndola en el recibidor y antes aún, cuando era un artículo de lujo, negro y de baquelita, aparecía anclado a la pared del hogar como un Crucificado.

Hablar por esos auriculares arcaicos en forma de tubo, que veíamos en las películas de Walter Matthau, debió de ser en el tiempo remoto de nuestros abuelos como un instante supremo, como lanzar un penalti conteniendo la respiración. Cuántas historias de amor se fraguaron por el receptor,  cuántos emigrantes se enteraron por teléfono que habían sido padres o que su madre acababa de cerrar los ojos, cuántos reclutas ponían una conferencia para oír la voz adorable de su novia.

Y aquellos estudiantes, que desde Madrid o  Granada salían de la pensión y se metían en la cabina, introducían las monedas, giraban con paciencia la rueda de los números y, como por ensalmo, sonaba la voz familiar que siempre aconsejaba abrigarse mucho, mientras la gente que hacía cola tras el cristal, miraba con mala cara si se alargaba más de la cuenta la plática. Hoy las cabinas sobreviven en Almería como fósiles callejeros.

Y en los pueblos, antes de que llegaran las centralitas automáticas, había que pasar por la eterna telefonista que solía saberlo todo de todo el mundo: “Carmela, póngame con mi padre”. Y Carmela: “No contesta, Paquita, ¿quieres que lo llame al bar de Mariano?”; “Mariano, ¿está Blas, el padre de Paquita?” Y Mariano: “Por aquí está, se pone”. Y Carmela: “Blas, te paso a tu hija”. O cuando se pedía una conferencia con Murcia o con Barcelona y había que esperar y esperar o cuando se llamaba a cobro revertido: “Le llama fulano, ¿acepta la llamada?

Parece que ha pasado mucho tiempo, pero en realidad, todo eso que nos parece ahora tan lejano, ocurría más o menos antesdeayer: hasta 1995 no empezaron a popularizarse los móviles con el servicio GSM, a través de marcas antediluvianas como Motorola o Alcatel.

El ingenio telefónico, que fue presentado en Filadelfia en 1876 por el escocés Graham Bell, llegó por primera vez a Almería, de forma muy rudimentaria, en 1878: en el Villa de Madrid, un comercio textil situado en la calle Real número 4. Los propietarios, señores Giménez y Martínez, adquirieron dos auriculares para el servicio de los dependientes que funcionaban mediante una línea interna, entre la primera y la segunda planta. A partir de los años 80 del siglo XIX ya empezó a desplegarse una embrionaria red urbana, concesionada a J.Dominguez  López, y ya disponían de teléfono los principales comercios  y periódicos como La Crónica Meridional, que lucía en la portada el número 7.

En 1884 se produjo una comunicación telefónica pintoresca entre Vera y Cuevas, relatada por Antonio Molina Sánchez, que posiblemente se tratara de la primera conversación interurbana en la historia de la telefonía en la provincia: el director del colegio de Cuevas, Anselmo Jordán, se trajo dos aparatos de Cataluña y colocó uno en el Ayuntamiento de Vera y otro en el de  Cuevas. A las cinco de la tarde un día de mayo dio comienzo el experimento entre patanos y rabotes,  bajo los acordes de sendas bandas de música. Se saludaron los alcaldes que,  estupefactos, escuchaban la voz respectiva a seis kilómetros de distancia.

La prueba sonora fue un éxito gracias a que los aparatos se enchufaron a la línea telegráfica entre ambas ciudades. En Garrucha también hubo una prueba similar años más tarde, en 1902, a través del hilo telefónico tendido junto a la línea férrea de la compañía minera Chávarri Lecoq, que puso en comunicación la Estación Tres amigos de la Sierra de Bédar con la de Marina de la Torre, en la playa. Almería dispuso en 1890 de una primera central telefónica  urbana en la Glorieta de San Pedro, 9, con no más de medio centenar de abonados  y una tarifa de ochenta reales. En 1908, el médico Eduardo Pérez Cano, junto a Guillermo López Echevarría y Juan José Pardo constituyen una sociedad para tender una red de telefonía que consiguió ir acrecentando el número de usuarios.

Otro hito fue el de la llegada a Almería de la Compañía Peninsular de Teléfonos, que inició la construcción de la línea interurbana en 1910, dirigida por Magín Baldevay, e inauguró unos meses después una central en la calle Ricardos, dirigida por Miguel Moya, desde donde se pudieron celebrar por primera vez conferencias con Madrid entre el júbilo de la muchedumbre que se apostaba en la puerta.

En 1915, la estación se quedó pequeña y se trasladó al Paseo del Príncipe, 38, junto al Café Colón, con una plantilla ya de más de una docena de señoritas telefonistas y recaudadores, dirigidos por Cesáreo Contreras. La Compañía Nacional Telefónica se constituyó en 1924 y asumió  el monopolio del servicio  en toda España.
Empezaron a abrirse centralitas manuales por municipios con potencial demanda como Vera, Cuevas, Huércal-Overa, Garrucha o Vélez-Rubio. Y en 1935, Almería dio el salto de abrir una nueva central telefónica con servicio automático en Navarro Rodrigo, cuando en la ciudad había ya unos 4.000 líneas. Fue inaugurada por el alcalde José Alemán y por el jefe del centro, Modesto Nieto, con la asistencia del director de Radio Almería, Miguel Soto.

Durante la Guerra, María Villanueva fue la telefonista que resistió como una heroína dando servicio a la República al lado del cuadro de mandos, entre bombardeos y averías frecuentes.

En 1965 se abrió una nueva central telefónica acorde a los tiempos en Hermanos Pinzón, dirigida por Aníbal Garcia, y en 1975 se habilitó la actual Central Alborán, en González Garbín, bajo el mando del delegado provincial entonces, Ricardo Delgado.

1968 El Camping de Aguadulce

Aguadulce (Almería) 1968. Camping de la Obra Sindical de Educación y Descanso.
#AlmeriaBW, #ABW, #Aguadulce, #Camping, #1968
Actualmente es el parque municipal de Aguadulce. La fuente a la derecha sigue en funcionando.


17 de junio de 2018

1913 Llegada de Carmen de Burgos


Carmen de Burgos,Colombine


#AlmeriaBW,#ABW, #Colombine, #1913
El 17 de junio se evoca la llegada de la autora de ‘Puñal de claveles’ y ‘Los inadaptados’ en noviembre de 1913. Así recogía el esperado momento ‘El Popular’ en su edición del día 2.

El Popular, Almería. 2 de noviembre de 1913:

La llegada
Seguros estábamos de que a nuestra ilustre paisana se le tributaría un cariñoso recibimiento, prueba patente de la admiración y aprecio con que cuenta entre sus paisanos. Así no nos extrañó que en las primeras horas de la mañana de ayer cuando acudimos al muelle de Levante estuviera este atestado de personas, deseosas de saludar a la notable escritora y tributarle un merecido homenaje. El vapor “Infanta Isabel”, en el cual ha hecho su viaje, había llegado a nuestro puerto de madrugada. A las seis y media se le dio entrada en la bahía y la banda de música del municipio que asistió al acto lanzó al aire sus acordes, en tanto que seis voladores atronaban en el espacio anunciado a los almerienses la llegada de la popular Colombine. Esperándola se hallaban en el muelle representaciones de diferentes entidades y asociaciones. La Corporación Municipal no asistió en pleno por lo intempestivo de la hora; no obstante, estaba representada por varios concejales, que apenas atracó el buque, subieron a bordo para saludar a doña Carmen de Burgos. También vimos, con su bandera, a la federación local de Sociedades Obreras, asistiendo una nutrida representación de cada uno de los gremios. El muelle, a la hora en que el Infanta Isabel entró en puerto ofrecía un aspecto magnífico.

El desembarco
A las siete, después de recibir a los distintos visitantes que pasaron a bordo, desembarcó la eximia escritora.
Su presencia en la escala del buque fue acogida con una salva nutrida de aplausos, volviendo a entonar la banda de música alegres piezas de su repertorio. Doña Carmen de Burgos, rodeada de su familia, de las diferentes representaciones que citadas quedan, de literatos y artistas de todas clases, saltó a tierra, montando en un coche que la condujo a su domicilio. Una larga hilera de carruajes siguió al ocupado por la sin par redactora del Heraldo de Madrid, que nos honra con su presencia en Almería.

En el domicilio de la escritora
Durante todo el día de ayer no cesaron de desfilar por el domicilio de doña Carmen de Burgos Seguí distinguidas personalidades de esta capital, de las que podíamos citar numerosos nombres. Baste decir que no habrá quedado almeriense que, orgulloso de contar con una paisana que de forma tal enaltece a la patria chica, haya dejado de visitarla y estrechar la mano de Colombine.

Conferencia
A ruegos de bastantes intelectuales que deseaban escuchar a doña Carmen de Burgos, dará esta tarde en el Círculo Mercantil e Industrial una conferencia la ilustre viajera titulada Impresiones de Buenos Aires. El tema elegido es desde luego atrayente y de suponer es que el magnífico salón del Círculo se vea hoy concurridísimo, si se tienen en cuenta los deseos que hay de escuchar a la escritora de relevantes méritos.

“Champagne” de honor
Galantemente invitada por la directiva del Casino se obsequió ayer tarde a doña Carmen de Burgos con un Champagne de honor, que fue servido en el domicilio de la sociedad. A la bella escritora le acompañó su linda hija María, que también hizo el viaje a la Argentina y de la cual se ocupó la prensa de aquella república. Una selecta representación de la buena sociedad almeriense asistió al simpático acto, el cual resultó muy lucido.
Terminado este nuestra ilustre escritora paseó por la ciudad durante largo rato.

El Círculo Mercantil
En el acto de la llegada a Almería de doña Carmen de Burgos Seguí se encontró también una nutrida representación del Círculo Mercantil e Industrial, la que pasó luego al domicilio de la eximia escritora para invitarla a la conferencia que otro lugar anunciamos.

De regreso

En la madrugada próxima regresará a Madrid doña Carmen de Burgos, para volver a su cotidiana tarea donde le esperan tantos triunfos como ha logrado en su provechoso viaje por la Argentina. Saldrá en el tren mixto, a las cinco, y a despedirla irán bastantes personas para tributarle un cariñoso homenaje de despedida. De lamentar es que la estancia en Almería de Colombine sea tan breve.

1910 Alcazaba: Torre de la Vela y casa del campanero

Almeria 1910. Alcazaba. Torre de la Vela y casa del campanero.
#AlmeriaBW, #Abw, #Alcazaba, #TorredelaVela, #Campanero, #1910

1935 La Plaza de la Constitución y monumento a los Coloraos

Almeria 1935. Plaza de la constitución. Colección Roisin 6.
#AlmeriaBW, #ABW, #PlazaVieja, #coloraos, #roisin, #1935
El monumento a los coloraos antes de la demolición en 1943 por la visita de Franco a Almería


16 de junio de 2018

1915 Vista del Puerto desde el tercer recinto de la Alcazaba

Almeria 1915. Vista del Puerto desde el tercer recinto de la Alcazaba. Ed Arribas 15.
#AlmeriaBW,#Abw, #panoramica, #alcazaba, #puerto, #1915
Al fondo el Cable Ingles o embarcadero de Alquife Mines y el frances o Embarcadero de Bairds mines


1937 El municipal que murió por un obús

Otras historias del bombardeo (2): El municipal que murió por un obús
#AlmeriaBW, #ABW, #TalComoEramos, #VXXXAniversario, #Bombardeo, #1937
16 Junio 2017 por Eduardo de Vicente para La Voz de Almería

Se llamaba Pío Rodriguez Monroy y se encontraba haciendo guardia en el Ayuntamiento .
En la calle Narváez de la Almedina cayeron dos obuses que destrozaron varias viviendas
Viviendas que se vieron afectadas por el bombardeo de Mayo de 1937, en la calle Narváez del Barrio
 de la Almedina. Dos obuses causaron daños considerables sobre varias casas.
A la derecha, el mismo sitio en la actualidad 

Crecimos escuchando las historias que nuestros mayores nos contaban de la Guerra Civil, por lo que fuimos muchos los que siempre tuvimos la impresión de que la guerra no era un suceso lejano como las otras guerras que leíamos en los libros. sino una realidad que treinta años después de su final seguía presente en la vida cotidiana de la gente.

Pronto descubrimos que la Guerra Civil había dejado una huella para siempre en casi todas las familias, que en nuestro barrio era difícil encontrar una casa donde no se contara alguna derrota. Unos habían perdido a seres queridos; otros habían tenido que dejar sus pueblos al quedarse sin nada; y casi todos habían visto como su juventud se truncaba por culpa de la guerra y de la otra batalla que vino después, la de la supervivencia, el miedo y el hambre que fue la larga posguerra. Con tantas heridas abiertas no es de extrañar que en nuestras casas conviviéramos con las historias que dejó la guerra como si nos hubieran pasado a nosotros. Mi abuela se vistió de luto en el verano de 1936 y no se lo quitó hasta el día que murió, treinta y cinco años después.

En mi barrio, los niños sabíamos donde estaban los refugios detrás de la Alcazaba y las cuevas del cerro de San Joaquín donde se escondía la gente. Cuando un amigo de la escuela venia a nuestras calles casi siempre acabábamos enseñándole las cicatrices de nuestro territorio: la reja de hierro de la calle Excusada que había sido cortada por un trozo de metralla: la enorme grieta que dividía en dos la fachada norte de la casa del antiguo granero; el socavón que un trozo de proyectil había causado cerca de la entrada principal de la Alcazaba. sobre las rocas resbaladizas que los niños utilizábamos como si fueran un tobogán.

Conocíamos el sitio exacto donde había caído un obús en el edificio del Ayuntamiento y habíamos oido la trágica historia del policía municipal que fue alcanzado por la metralla cuando se encontraba haciendo guardia. Nos contaron el suceso haciendo hincapié en que el malogrado vigilante había resultado degollado, un dato que pude contrastar muchos años después cuando uno de los hijos del policía me confirmó la manera en la que murió su padre. Ei municipal se llamaba Pio Rodriguez Monroy y era muy conocido en la ciudad porque durante años ocupó el cargo de inspector de Abastos. Su hijo, Sebastián Rodriguez, que también fue municipal, me contó cómo la metralla le cortó la cabeza a su padre cuando se encontraba en la parte del Ayuntamiento que linda con la calle de Almanzor intentando auxiliar a otros heridos.

Los niños del barrio sabíamos dónde estaba la cicatriz que uno de los obuses había dejado entre las rocas del cortijo del Cura, cerca de la muralla que sube al cerro de San Cristóbal y cuál era el grupo de viviendas que habían quedado inutilizadas en la calle de Almanzor Alta. Más de una vez, mientras correteábamos por el lugar, cuando nos cruzábamos con algún turista que subía al monumento echando fotos le informábamos a gritos: 'Mister, aquí cayó una bomba en la guerra".

Conocíamos dónde impactó un obús en la calle Infanta y que en el edificio donde entonces estaba el hostal Los Olmos todavía era posible comprobar la huella de la metralla sobre la cornisa principal. Nos contaron que la Catedral también se había visto afectada y que en la Plaza de Masnou un trozo de proyectil había dejado un socavón en el suelo de más de tres metros de profundidad. 

Escuchábamos en nuestras casas las historias de las familias perjudicadas en el barrio del Reducto y en el Llano de San Roque y cómo se llamaban los inquilinos que se vieron afectados en los destrozos de varios edificios de la calle de Narváez, en el corazón de la Almedina. Estas casas sobre las que cayeron dos obuses todavía siguen en pie, muy cerca de la esquina de la calle de Narváez con la calle de la Almedina. Uno de los proyectiles destrozó la vivienda del agente de la policía marítima Manuel Rodriguez Alcalde y enfrente causó grandes desperfectos en la casa del conocido periodista de la ciudad Vicente Burgos Raso, cronista del periódico 'La lndependencia' e hijo de otro ilustre escritor don Vicente Burgos Tamarit. En esa misma calle se vio afectada la vivienda del maestro panadero Manuel Sánchez Pomedio, un personaje que pasó a formar parte de la mitología popular por su condición de 'hombre inmortal' al haber salido ileso de dos bombardeos y dos derribos de edificios durante la Guerra Civil.